¡Papá Nöel!

Por un momento he pensado que era el día de Nochebuena y que estaba entrando Papá Nöel por la chimenea. Pero luego he visto que no había trineos ni renos ni bolsas con regalos.

Así que me he limitado a mirar qué hacían dos personas vestidos de rojo junto a una chimenea sobre un tejado. Tampoco eran los amigos de Mary Poppins cantando el Chim Chimeny.

éstos de la foto tan sólo eran dos operarios trabajando en altura para sujetar la parte superior de la chimenea. En la zona pirenaica las chimeneas se rematan con los “espantabrujas“, pero aquí en la ciudad suelen ser piezas metálicas atornilladas. En algunos casos colocan “monjas“, que tampoco está mal para ahuyentar a los malos espíritus. Pero, manteniendo la ilusión infantil, prefiero imaginar que lo que hacían era precisamente soltar la pieza que cierra la chimenea para facilitarle la labor a Papá Nöel o Santa Clauss cuando lleguen el mes que viene.

Por lo menos estos hombres cumplían con las normas de seguridad e iban ¿perfectamente? sujetos con un arnés y cuerdas de sujección para evitar una desgracia ante una caída.

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

3 pensamientos sobre “¡Papá Nöel!

  1. Hola Carlos. He estado viendo las fotos de la chimenea, y lo de que iban perfectamente sujetos….. Parece que llevan un arnés, aunque se ve muy tapado, pero lo que si llevan son cuerdas tipo montañismo, que no son las más apropiadas para trabajos en altura ni todas están certificadas para tal uso, sobre todo por la elasticidad que tienen, lo cual es muy peligroso. Tampoco se ve que lleven ningún sistema de bloqueo, ni se ve claro como están anclados…. En fin, que no es oro todo lo que reluce.

  2. Tienes razón David, lo que me llamo la atención fué precisamente lo que señalas, con mucho ojo de profesional como te corresponde. en efecto estuve con la cámara preparado para dejar constancia de que aun llevando arnés y cuerdas no estaban en absoluto asegurados. Las cuerdas estaban flojas, sobraban unos cuantos metros, así que en caso de caída los dos al suelo, tampoco podía ver dónde estaban sujetas, y mientras tanto uno de ellos, justo en la cima del tejado estuvo sentado echando un piti. Pero preferí enfocarlo por lo de Navidad y hacer mi primera aproximación a la bondad. Pero lo que me pedía el cuerpo era hacerles bajar de ahí .

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