Viajes del IMSERSO Mis memorias de Africa
May 24

maletas1.jpg  (foto:Maletas en Notting Hill)

Como la canción de la Tuna pero en maleta.

Hablando de los viajes del Imserso os contaré esta anécdota que nos ocurrió de regreso a Palma de Mallorca.

En esta ocasión habíamos viajado como pasajeros en un avión con un nutrido grupo de jubilados. Ibamos mi mujer y yo de regreso a casa después de pasar unos días de visita a la familia en Zaragoza. Habíamos estado haciendo un pormenorizado estudio científico del comportamiento humano en circunstancias límite.Vamos que no perdíamos detalle de lo que hacían unos y otros. Al llegar a “Son San Joan” (Palma) era practicamente imposible acercarse a menos de dos metros de la cinta de equipajes, así que permanecimos tranquilamente en tercera o cuarta fila para recoger nuestras maletas.

Nos llamó mucho la atención  que casi todos los “bultos” llevasen anudadas cintas de raso en las asas. Había de todas las anchuras y colores. Pronto nos dimos cuenta de que era un recurso para diferenciar las “pertenecias” . Sin embargo cada maleta que pasaba por delante de “mis jubilados” era examinada con atención, era tocada, volteada y , la mayoría de las veces, vuelta a dejar en la cinta. No importaba que fuera gris o verde, grande o pequeña, había que cerciorarse de que no era “la suya”.

Cuando pudimos acercarnos a la cinta ya quedaba muy poco equipaje “dando vueltas” sinfin. Pero… nuestras maletas no estaban. ¡Castigo divino! por habernos reído de que pusieran cintas en la maleta. Hicimos la correspondiente reclamación y al día siguiente ya habíamos recuperado el equipaje.

Supongo que nos hubiéramos olvidado del asunto si, al cabo de unos días, no hubiésemos entrado en una mercería. Mi mujer estaba haciendo unas bolsitas para llenarlas de “Pupurri” de flores y perfumar los armarios, así que necesitaba unos metros de cinta de raso para anudarlas. Cuando se lo pidió a la dependienta ésta le preguntó: ¿Para qué las quiere, para las maletas?.

Casi nos da un soponcio de risa. Hasta hacía unos días no teníamos ni idea de que se usaba este método de reconocimiento, pero ahora no nos cupo la menor duda de que era “lo más habitual”. Sin embargo en la actualidad continuamos aferrados al sistema de llenar las maletas de pegatinas. ¡Nosotros las distinguimos mejor así!.     

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Escrito por Carlos

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