Correlación de fechas Causas objetivas y subjetivas de un accidente
May 30

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La segunda de las fábulas que “distribuí” hace referencia a la ingenuidad. Los niños son el paradigma de ella. Pero yo he llegado al convencimiento de que los adultos somos todavía más “ingenuos/estúpidos” aún.

Cuantas más ganas tenemos de que algo suceda, más dispuestos estamos a creer aquello que nos interesa. Las falsas promesas de los empresarios, los estímulos a la productividad, y nuestra propia “ilusión”, actuan como bálsamo cerebral. Preferimos creer que todo va a ser como nos lo presentan en el “teatrillo” en lugar de analizar la cruda realidad que  confirme nuestras propias miserias.

Esta fábula fué un auténtico “Best-reader”. A partir de ella muchos compañeros me empezaron a llamar MAESE, lo cual me produjo una gran satisfacción, obviamente, aunque nada cambió en nuestro comportamiento. Seguimos atendiendo a las “milongas” de la dirección, anestesiados por sus “buenas intenciones”.

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Escrito por Carlos

1 Comentario en “Fábula: “El retablo de Maese Sancho””

  1. unjubilado Dijo:

    Me ha gustado mucho el relato, es mas comedido que el anterior y en este caso en casi cualquier empresa que se pusiera se darían por aludidos. Saludos

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