Ja sóc aquí El Salud
Feb 27

amor.jpg
(autor foto)

¡Qué difícil nos resulta apreciar la suerte que tenemos!, incluso la consideramos esquiva porque no hemos conseguido nunca que nos toque más que un reintegro en el sorteo de Navidad y , sin embargo, la suerte es nuestra fiel compañera a lo largo de nuestra vida y de la forma como los buenos amigos te acompañan, sin apenas hacer ruido en tus oidos.

Gracias a la suerte he pasado unos días en el hospital clínico -planta de cardiología- haciendo la ITV de mi sistema cardiovascular. Y efectivamente ha sido una cuestión de suerte.

Desde hace un montón de años he convivido con unos pólipos nasales a los que había decidido expulsar de mis senos y para ello me había sometido al correspondiente “preoperatorio”, (RX de tórax, análisis sanguíneos y electrocardiograma), y gracias a ello la anestesista (mi buena amiga Inés) descubrió que el electro presentaba una anomalía que debía “estudiarse” más a fondo. Por ahí empezó todo y siguieron una serie de pruebas (que omito para no cargar la mente de los hipocondríacos) que estaban encaminadas a determinar el grado de afectación de mi corazoncito.

Nunca me he creído ni valiente ni cobarde, siempre me he enfrentado a la vida de cara, unas veces con arrogancia y otras con humildad, a veces alegremente y otras después de mucha reflexión, pero casi siempre intentando “controlar” los problemas reales o los “potenciales” antes de que se convirtiesen en algo peor. Pero la salud no depende nunca de tu deseo, así que tienes que “apechugar” con lo que te venga.

A lo largo de los días de “incertidumbre” creía estar suficientemente preparado para afrontar “estoicamente” lo que fuese, pero el subconsciente se rindió a mis emociones y me demostró que no era ni tan valiente como me gustaría ser, ni me quería tan poco como pensaba , así que me lo demostró de una forma muy gráfica: “Ataque de ansiedad“. La sensación de ahogo que me provocó me hizo pensar que estaba ante lo inevitable, y que a pesar de mis intentos conscientes de controlarlo, todo resultaba inutil. Cuanto más me concentraba en respirar profundamente y relajarme, menos aire entraba en mis pulmones; pensé que me había llevado yo mismo a una “hiperventilación” y me apliqué a respirar en una bolsa de plástico. Me tomé un “ansiolítico” al que no le dí tiempo a hacer su trabajo, así que opté por la solución más “drástica”: Acudir a Urgencias del Clínico.

Era la primera vez en mi vida que acudía a urgencias en mi propio beneficio, con los niños había ido a “restañar” las correspondientes brechas propias de la edad, pero lo del corazón debo reconocer que me superó ampliamente. El hecho de encontrarme “arropado” por un hospital, rodeado de médicos y enfermeras, controlado y sedado obró el milagro de la “recuperación”, así que todo confirmó que no había sido ningún ataque al corazón y dormí como “un bendito” toda la noche.

Los días posteriores fueron de más pruebas, de reposo y sobre todo de “tranquilidad”. He experimentado nuevas sensaciones que ya os iré transmitiendo. La vida como paciente hospitalario tiene sus peculiaridades que merece la pena contar. Pero las conclusiones a las que he llegado me hacen fundamentalmente reconocer que soy un hombre de suerte. El azar ha hecho que esté a tiempo de “corregirme” y prevenir males mayores, me ha obligado a “reconsiderar” que en la vida la enfermedad es una parte esencial de cada uno de nosotros y que nuestra voluntad de “mejorar” sólo depende del cariño que nos rodea. El amor propio es algo muy distinto a intentar ser el mejor en lo que sea que se nos ocurra, es solamente quererte lo suficiente como para poder “aceptar” tus propias debilidades y miserias con el único fin de seguir adelante de una forma “digna” y “elegante”. Y sobre todo me he dado cuenta de que el amor que me rodea es muy grande. Mi familia, por descontado, un montón de buenísimos amigos que han estado junto a mí en todo momento y, una vez de vuelta a casa, el postre del cariño que me habeis demostrado todos vosotros con vuestros comentarios de “preocupación” y ánimo antes de saber las causas de mi “ausencia” temporal. ¿Qué más puedo pedir a la vida?. Creo que tengo ración más que de sobra para considerar que TENGO MUCHISIMA SUERTE y de ahí que lo de Ja sóc aquí sea lo mínimo que puedo decir para demostrar mi satisfacción por tanto como estoy “recolectando”. Gracias, amiblogs.

Nota: Sé que mis primos formais parte de la comunidad fiel a mi blog. Os ruego que no digais nada a mis padres que han permanecido ajenos a estos avatares para preservarles de “preocupaciones”. Para ellos he estado unos días esquiando con los amigos, y bien mirado casi ha sido así. Besicos a todos.

Noticias Relacionadas:

Escrito por Carlos

6 Comentarios en “La Suerte”

  1. Lamia Dijo:

    Querido Carlos, has demostrado ser un valiente porque sólo los fuertes son capaces de manifestar sus debilidades. Cuídate mucho, reponte y sigue con nosotros ilustrándonos, como haces siempre, sobre muchas cosas. Muchos besos.

  2. Gabriel Dijo:

    Me alegro de que todo haya salido bien, y me emociona leer tu entereza ante estos momentos. Creo que todas estas cosas son para celebrar. La propia vida es para celebrarla cada dia.
    Habrá que hacer algo, no?

  3. Víctor Dijo:

    No sabía nada, me alegro de tu recuperación y espero que salgas de este “bache”. Conociéndote, seguro que lo haces :)

    Un saludo Carlos.

  4. Diego de Rivas Dijo:

    Mi querido amigo me alegra enormemente estés ya por aquí. Tu mensaje, entereza, capacidad de sacrificio y transparencia a la hora de contarnos el motivo de tu ausencia me causa una gran emoción.

    Eres un gran ejemplo para mí, y desde aquí solo se me ocurre descubrirme ante tí. Te mereces un calido homenaje. El mío en los próximos días.

    Un fuerte abrazo y hablamos

  5. Martín Dijo:

    Lo primero de todo es alegrarme que todo se haya quedado en un susto.
    Reconozco que soy un poco caguetas con la salud, trabajo rodeado de médic@s y enfermer@s y no me he hecho un análisis de sangre en muchos años por el miedo a la aguja.
    Tienes razón, la mayoría de las veces no nos damos cuenta que la suerte nos está tocando ya, nos quejamos de verdaderas chorradas precisamente por no ser conscientes de lo que tenemos.

    Un abrazo

  6. unjubilado Dijo:

    Lo siento no sabía nada. Debido a tu ausencia llegué a pensar que estabas volando otra vez.
    Espero que todo haya quedado en un susto y te recuperes física y anímicamente pronto.
    Un abrazo.

Deja Tu Comentario