¡Cómo ha cambiado España!. Ayer vinieron a mi recuerdo un montón de sensaciones cuando dejé a mi hija, Laura, en el aeropuerto de Barajas de camino a London Heathrow y posteriormente a Cambridge. Va allí a practicar Inglés durante tres semanas en uno de los infinitos cursos que se organizan en todo el Reino Unido.
Lo primero que sentíamos los padres era un poco de nerviosismo por su partida, una gran satisfacción de que quiera “progresar” en el aprendizaje del que sin duda será su idioma de relación “profesional” más adelante y, por mi parte, también un poquito de envidia por la época tan diferente que les ha tocado vivir.
Cuando allá por el año 74 me matriculé en el Instituto de Idiomas de la Unizar fué porque recién acabado el bachiller superior de entonces, hice la prueba de reválida con intención de obtener el correspondiente título antes de hacer COU. Ello me permitió acudir a la Universidad (solo al insti) con tan solo 15 años. Allí hice un curso intensivo de Inglés con una hora y media de clase diaria y tuvimos la fortuna de poder pasar dos cursos en uno. Fué un experimento que se inició aquél curso y a mí me vino de perlas, ya que yo necesitaba aprender Inglés a marchas forzadas si es que quería presentarme a lo de Piloto en cuanto tuviera el COU.
Luego las circunstancias hicieron que no pudiera ir a practicar lo aprendido porque económicamente no era viable y procuré por todos los medios ir a trabajar allí durante el verano. La única forma era de “ilegal” tipo a los que ahora recibimos por cualquier medio, ya sea patera, como container de china, como los bajos de un camión. A mí aquello no me atraía tanto como para irme a la esclavitud con 15 años y pensé que tendría tiempo y mejores alternativas que las que se me ofrecían. De forma legal era casi imposible, porque las organizaciones que proporcionaban trabajo temporal a extranjeros lo hacían exclusivamente a personas cuya nación fuese miembro de la entonces conocida como Comunidad Económica Europea. Y con Franco como Jefe de Estado no había ni la más remota posibilidad de éxito.
Así que al siguiente curso todavía intenté una nueva vía. El propio Instituto de Idiomas proporcionaba una serie de becas, unas tres o cuatro por cada idioma, a las que concursabas haciendo un examen específico para ellas amén de haber obtenido buenas notas durante los exámenes del curso. Una vez hecho el examen fuí llamado por el propio director del Instituto para decirme que había ganado una de las becas de Inglés pero que, siendo tan joven y con tanto futuro por delante, me pedían el favor de poder cedérsela a otra chica que finalizaba Filología Inglesa y ya no tendría más ocasión de solicitar la beca. Vamos que al menos tuvieron la deferencia de comunicármelo, porque yo con 16 años no podía decir nada al respecto. Así que tampoco aquél verano pude ir a Inglaterra y posteriormente en la Universidad no andaba tan sobrado de notas como para ir de “vacaciones” a “divertirme” practicando Inglés. Vamos que suspendí bastante en Ingeniería y los veranos había que estudiar a lomo caliente.
Al cabo del tiempo por fin logré irme a Salamanca a “hacerme piloto” (mejor diría a formarme como piloto), y allí es donde de verdad comencé a hablar Inglés, gracias a la enorme cantidad de estudiantes extranjeros que nos visitaban y que venían a aprender español a tierras charras gracias al Colegio de España. Establecimos nuestros contactos de intercambio y hablábamos una especie de lengua-mix que servía para gente de todo el mundo. Pero así fué como pude practicarlo y adquirir la suficiente soltura como para afrontar una profesión cuyo medio de expresión internacionalmente aceptado es el Inglés.
Ayer cuando ví a Laura con su camiseta y su mochila de InterWay acompañada de un montón de chicos de su edad que iban a Inglaterra a “buscarse la vida” no pude evitar sentir una gran satisfacción de que todo haya cambiado tanto en España.


7-Julio-2008 a las 10:37
Yo creo que debemos sentirnos orgullosos sobre todo de poder ofrecer a nuestros hijos unas oportunidades que nosotros no tuvimos…
7-Julio-2008 a las 12:56
Cierto Lamia, pero en aquella época todavía reciente, España y los españoles bastante tenían con poder hacer el esfuerzo de mandar a sus hijos a la Universidad. Ahora muchos ni siquiera quieren esforzarse un poquitín para tener mejores perspectivas que las que teníamos por entonces. Para mí la mejor INVERSION es equivalente a decir FORMACION.
7-Julio-2008 a las 21:41
Estoy de acuerdo contigo, y seguro que mis padres tambien lo estarían.
Un saludo
8-Julio-2008 a las 10:50
La primera vez que fui a USA fue tambien con Interway. Recuerdo que fueron cuatro semanas fantantiscas. Seguro que tu hija siempre las recordara con carinyo.
8-Julio-2008 a las 13:49
Judith seguro que tus padres serán de mi generación y saben de qué hablo en cuanto al esfuerzo que costaba todo. No te digo ya la generación “perdida” de mis padres (niños durante la guerra) cuya vida ha sido trabajar muy duro para llegar a dar a los hijos todo lo que ellos ni siquiera pudieron ver de lejos.
Vito tú sin embargo has sido de los niños de la EGB, en donde España era ya el no va más en cuanto a desarrollo en democracia. Suerte que has sabido aprovechar en beneficio de la profesión y de la amistad.