A falta de oxígeno… ¡NO GO!

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Nota: Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, ningún personaje es real, ninguna compañía lo es y el país citado son producto de la calenturienta imaginación de un redactor de blog.

Aquellos dos impresentables pilotos, con los ojos enrojecidos por la vigilia y cuarteados por los restos de alcohol en sangre, decidieron que no era el mejor día para volar. Se habían liado un poquito con el cambio de hora y, copita a copita, se habían puesto el uniforme a tientas, apenas veían lo suficiente como para encontrar la gorra caída en el suelo bajo la cama.

Habían estado celebrando el poder seguir volando en su compañía, DustyAirways, que había pasado una mala racha y había estado a punto del cierre, hasta que llegó la oferta de un país lejano donde iban a continuar volando a pesar de todo. ¡Cheers!.

No eran mala gente, no, sencillamente se habían dejado llevar por la euforia del momento y saber que sus familias no habrían de pasar por las necesidades de otros compañeros que habían tenido menos suerte que ellos, a pesar de que su sacrificio personal les obligase a estar en un país remoto y alejados de aquellos a quienes tanto añoraban ya antes de marchar de casa.

Era su primer día en Chiquitistán, un país en auge y cuyo desarrollo económico había hecho que la demanda de aviones y tripulaciones en régimen de WET LEASE se hubiera multiplicado de una manera  sorprendentemente vertiginosa. Un buen país para sobrevivir.

Apenas dijeron nada en el camino al aeropuerto, el encuentro con la tripulación, los papeles, la firma… pasaron ante sus ojos como fantasmas desdibujados que no existieran más que en su mente.

El momento en que se refugiaron en la cabina fué esperanzador, con un poquito de oxígeno de la botella recuperarían parte de la conciencia abotargada por el alcohol. Una bocanada más y casi como nuevos. Lo iban a conseguir, estarían perfectamente con un par de aspiraciones más.

El efecto del oxígeno en el torrente sanguíneo les hizo recuperar gran parte de la conciencia perdida, se encontraban mejor y casi listos para iniciar la jornada, pero… ¡Dios! se habían pasado otra vez. Ahora no quedaba el mínimo del oxígeno necesario para la tripulación. Se habían chupado la botella completa de la preciada carga y el indicador de presión estaba en rojo. ¡Joder!, la hemos cagado dijeron.

Pidieron reponer la botella pero no había, así que no podían emprender un vuelo en estas condiciones.

Con la mente despejada, el cuerpo exhausto y la suerte de los necios tuvieron que suspender el vuelo… mañana sería otro día y podrían demostrar que eran buenos pilotos que habían actuado correctamente después de todo.

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

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