Alas de Plomo

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A los Mallos de Riglos

Carlos 5 octubre 2009

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Hablar de Riglos, de Mallos o de escalada es practicamente lo mismo. Cualquier aficionado a la montaña, o a andar por el campo, y sobre todo si quiere escalar una pared vertical, conoce de sobras estos nombres.

Los Mallos de Riglos y los de Agüero constituyen un paraje único e incomparable, conocido como El Reino de los Mallos, que insinuan ya las grandes elevaciones pirenaicas y sirven de escuela de escalada desde que se descubrieron como un reto que superar antes de iniciar otros tal vez más ambiciosos pero probablemente menos difíciles.

Cuando te acercas a ellos desde la Hoya de Huesca y ves esas moles, destacando por encima de la llanura, no puedes más que asombrarte de la belleza que transmite el paraje. Pero cuando te encuentras ya en Riglos, al pie de los mallos, te quedas muy pequeñito bajo un conglomerado de rocas que se elevan perpendicularmene sobre tu cabeza. El origen geológico es de rocas y cantos rodados sedimentarios, unidos mediante grava y arena y posteriormente elevados desde capas inferiores y quedando expuestos a la erosión. Pero eso ocurrió allá por el Mioceno

Como la vista desde abajo es ya impresionante, y no todos somos capaces de estar suspendidos de una pared, tenemos la posibilidad de verlos por debajo de nosotros sin más que recorrer los senderos que te llevan por encima de las moles pétreas. Gracias a un guía local, que me explicó la forma más rápida de llegar arriba y sin demasiada dificultad, pude disfrutar de estas auténticas maravillas naturales que os ofrezco en forma de fotos. No es lo mismo, pero a alguno tal vez le entre el gusanillo de subir. (Ver el album de fotos)

En mi caso me quedé solo, ya que alasdeplomo quería dejar testimonio de su paso por las crestas, y el resto de mi expedición digamos que tenía mucho menos interés en cansarse un ratillo (nada del otro mundo). Así que disfruté de la paz del lugar a mi antojo, sorprendido en cada recodo, contemplando el planeo de los buitres, descubriendo cómo el clima va eliminando parte de la vegetación dejando árboles fantásticos cuyo aspecto más parece piedra que madera reseca, hasta llegar al Mirador de Bentuso, desde el que descubres la vista del valle del Gállego casi al completo, toda la Hoya de Huesca y el Mirador de los Buitres.

Mientras tanto descubres infinitas cordadas de gente que no teme al vacío y que cuelga de sus cuerdas mientras le da un poco de alivio a los músculos doloridos tras cada paso de vía que va conquistando. Una de las muchas vías me dijeron que se conoce como la de los Bíceps, por algo será.

En estos primeros días de Otoño, todavía con tiempo de verano, comienza además la temporada micológica, así que si no encontramos rebollones ¿por qué no subir a los Mallos?. Merece verdaderamente la pena y el recorrido completo a todo el conjunto es mucho más sencillo de lo que podríamos creer.

About Author

Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana.. View all posts by Carlos →

Comments (8)

  1. Qué razoón tines Francha, la de cosas bonitas que tenemos en Aragón y lo mal que las vendemos fuera y dentro. Ojalá con nuestros apuntes de amor a unas tierras logremos acercarlas a todo el mundo.

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  2. La escalada es espectacular, por la variedad y la calidad de algunas vías. Para lo amantes de la escalada es un lugar de visita obligatorio. El tren os dejará a los mismos pies de los Mallos.

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  3. Jose Luis de BCN 24 octubre 2009 at 12:45

    La verdad, ahora me entran calambres en cuanto me estiro un poco más de lo normal, pero me enorgullezco de haber estado allí con mi tío abuelo, pintor y escultor, y verle dibujar a carboncillo tan hermoso paisaje.
    Por cierto, en aquellos años tenían un buen vino y unos boquerones en vinagre que quitaban el hipo, y como no, el frio.
    Un abrazo

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  4. ¡Bonitos recuerdos!. Un pintor dibujando a carboncillo, un chavalote trepando por los riscos y luego de postre boquerones… ¿qué más se puede pedir?. Me alegro de que lo disfrutaras todo tanto y tan bien acompañado. ¡Salud!

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