Aviación olvidada.

 

Muchos de nosotros, profesionales de la aviación en diferentes campos, nos echamos las manos a la cabeza ante el deterioro progresivo de la operación aérea en su conjunto, amparada en Reales Decretos, modificaciones a las leyes, y actualizaciones legales que permiten que determinadas normas no escritas (Derecho Consuetudinario) dejen de ser aplicadas y por tanto sujetos a obligatoriedad ante lo que sí está ESCRITO.

En el caso de un comandante de avión, se le ha restringido el uso de su criterio profesional para planificar el vuelo de acuerdo a la experiencia, a factores externos que pretende contemplar, al uso de la PRUDENCIA y sobre todo a prever lo imprevisible… Ahora sólo debe someterse al texto legal, firmar que los papeles estén de acuerdo a la ley y dejarse la autoridad en casa para acatar ciegamente los dictados de unos burócratas que sólo buscan en realidad un “cabeza de turco” cuando las cosas vienen mal dadas. O sea, una víctima RESPONSABLE de un desaguisado.

El papel lo aguanta todo, hasta las mentiras, o el falseamiento de datos. El papel es lo que sustenta el circo en que están convirtiendo un vuelo. No importa cómo, pero sobre todo que esté de acuerdo a lo que dicta la ley, aunque sea papel mojado cuando sobreviene el accidente.

Si esto ocurre en la aviación comercial, ni os cuento cómo está de verdad la aviación OLVIDADA. Casi nadie habla de las brigadas aéreas de extinción de fuegos, pequeñas compañías cargueras, fumigación y otros trabajos aéreos. Los helicópteros apenas cuentan, hagan lo que hagan, la aviación privada y la deportiva, cantera de futuros profesionales, están totalmente abandonados a su suerte y siempre que ocurre un accidente se achacará el suceso a una actuación inadecuada de la tripulación…

El pasado viernes sufrió ese accidente mi primo Felix, con un ultraligero en Gurrea de Gállego. Sus compañeros y amigos, que estaban presentes no se explican cómo pudo suceder, pero ocurrió. La fatalidad se consumó con el incendio posterior del avión y dos personas quedaron en los anales de accidentes fatales de la aviación ULM.

NO se sabe ni se sabrán las verdaderas causas del mismo, pero todos coinciden en que algo incontrolable sucedió que no les dejo alternativa y aún con todo consiguieron recuperar el control aunque demasiado tarde.

Al dolor como primo mío se une el de camarada. Cada vez que ocurre una fatalidad de este tipo sabeis que me uno a sus familias y amigos en un modesto y particular homenaje a ellos. Ahora sólo quiero reivindicar la memoria de estas dos últimas víctimas de la aviación española, y también la de todos aquellos que han dedicado las suyas a desarrollar y fortalecer una aviación que ahora ha quedado reducida a papel. Volar es algo sagrado para los que amamos la aviación. Volar es siempre un sueño que tratamos de convertir en realidad y pasión. Volar es lo que nos hace sentirnos más vivos y con más ganas de vivir tras cada vuelo. Volar es nuestra forma de interpretar esa vida y vivirla plenamente, conscientes de que hay un factor que nadie conoce y que a veces te da totalmente la espalda, la SUERTE.

Félix y Rafael cumplieron con otra ley no escrita, la LEY DE VIDA, y esa misma ley es la que nos juzgará a todos cuando llegue nuestro momento. Mientras eso ocurre nosotros os tendremos siempre en nuestro recuerdo y NO OLVIDAREMOS a ninguno de los que participais de esa aviación olvidada de todos, menos de los que os queremos. Descansad en paz por siempre.

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

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