Dicta que te dicta,
dictaba y dictaba el gran dictador.
Copia que te copia,
copiaban, copiaban,
lo que les dictaba el triste señor.
Falta que te falta,
eror tras error,
todos procuraban hacerlo mejor.
Verbo tras verbo,
conjuga y conjuga,
el que lo conjugue, ¡buen conjugador!.
Nombre común,
nombre propio,
¡Junta las palabras!,
¡Pónles adjetivos!,
¡cuida los acentos!,
¿La preposición?.
Así les decía,
¡pobre profesor!,
no sacaba nada dequellos chavales que,
nada entendían,
pues solo sabían,
que con las palabras,
juntas o revueltas,
los papás decían,
que así lograrían:
¡Escribir mejor !.
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Como siempre me ha gustado la literatura en todas sus expresiones, no podía faltar la poesía. Claro que eso son palabras mayores y yo nunca he pretendido ganar el premio Adonais de poesía ni cualquier otro relacionado con la escritura sublime.
Sin embargo a lo largo de los años he intentado “rimar” palabras, juntar versos y expresar sentimientos de la forma más bella de la que he sido capaz.
He sentido muchísimo pudor de que alguien las leyera, habiendo quedado relegadas a unos pedazos de papel que nunca he querido tirar. Ahora que vuelco mis pensamientos en este blog, es el momento de hacerlas “libres” y dejar que vosotros las “sufrais”.
Lo de poemillas es lógico puesto que no me atrevería a llamarlos poemas o poesía, pero son una parte más de mí como amante del idioma Español.





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