May 09

Desde que se constituyó la Escuela Nacional de Aeronaútica como escuela de pilotos civiles, independiente de la antigua escuela de polimotores de Salamanca del Ejército del Aire, hasta nuestros días han pasado ya unos cuantos añitos y un montón de personas cuya máxima ilusión era precisamente convertirse en profesionales de la aviación.
Algunos de nosotros fuimos muy felices viendo allí cumplidos nuestros sueños, luego rotos por la dureza de la misma profesión, pero satisfechos del esfuerzo y orgullosos de haberlo logrado.
Hoy os presento una página romántica que recuerda su paso por Matacán a los que fueron los miembros de la 1ª Promoción de la ENA. Podeis ver sus fotografías, sus recuerdos y el deseo de permanecer unidos en el tiempo a un grupo de jóvenes que ahora “comandan” muchos de los vuelos donde efectuais vuestros viajes.
Vaya por esta buena iniciativa y por todos los que tuvimos la suerte de pertenecer a alguna de las promociones posteriores a ellos. Saludos y gracias por vuestra página.

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Jun 25

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Quien más o quien menos ha utilizado esta expresión “popular” alguna vez en su vida. Pero el remoto origen de ella se remonta a varios siglos y en nuestros días no se le da el auténtico sentido que en realidad tiene.

Salamanca, cuna de la Universidad española más antigua y una de las más antiguas de Europa, fué el centro de estudio y saber desde su fundación en 1218 y llega hasta nuestros días. Curiosamente está relacionada con un ilustre aragonés, Don Pedro de Luna (nacido en Illueca) y posteriormente conocido como Benedicto XIII “El Papa Luna” , quien impulsó la compra de terrenos y construcción de los primeros edificios para la universidad:  Las Escuelas Mayores.

Bien es sabido que los asuntos del fornicio han sido anteriores incluso a la constitución de dicha universidad. Según se le conoce como el oficio más antiguo de la humanidad. No hace falta imaginar mucho para llegar a comprender la importancia que tenía en aquella época, en que la religión dominaba toda la cultura, para que la ciudad no se convirtiera en una especie de Sodoma y que los jóvenes  ”escolapios” tuviesen ocasión de apagar sus furores juveniles de forma regulada.

Ya en tiempos de Carlos III se impuso a las “rameras” la obligación de vestir de una forma diferenciada para evitar confundirlas con las “honestas damas ” cuya virtud no podía quedar en entredicho. Así pues la “uniformidad” quedó establecida en unas sayas de color pardo que habían de estar cortadas a picos en los bajos.

Con el tiempo todo el mundo identificó lo de “irse a picos pardos” como lo que es. En la actualidad decimos ir de putas, o mejor como en Castilla ir a putas.

Cuento esto a raíz de una celebración curiosa que ha perdurado en la tradición salmantina hasta la actualidad y cuyo origen proviene de aquellos momentos reguladores de la prostitución en Salamanca, y que llamaba mucho la atención de los foráneos. Me refiero al Lunes de Aguas. Hoy se ha convertido en una fiesta popular donde, sobre todo los jóvenes, se reunen a las orillas del Tormes a comer el típico “Hornazo” y disfrutar del campo.

El origen de éste lunes se remonta a Felipe II quien estableció la obligación de que las mujeres que residian en la “Casa de Mancebía”  abandonaran dicho lugar durante toda la Cuaresma, para evitar tentaciones carnales. Así pues eran trasladadas al otro lado del río, en la zona de Tejares y allí quedaban al cuidado del “Padre Putas”. Este exilio forzado duraba hasta el lunes siguiente al lunes de Pascua, y en dicho día el Padre Putas acompañaba a los estudiantes a recogerlas atravesando el río en barcas. Como quiera que ellas agitaban alegremente unas ramas acabaron conociendose como “rameras”. Y los rescatadores aprovechaban el momento de alegría para organizar una fiesta que se  convirtió en el citado “Lunes de Aguas”.

Tan importante ha sido en Salamanca la prostitución, que incluso hay una calle que lleva el nombre de una afamada prostituta de los años 60. En esa década y anteriores la buena señora, ya mayor y en declive profesional, atendió a la formación sexual de varias generaciones de jóvenes salmantinos, quienes al salir del colegio tenían unas actividades extraescolares más atractivas que el inglés o la informática. Acudían a la casa de dicha mujer en tropel y creo que a veces con la “recolecta” de los amigos para que uno de ellos tuviera ocasión de iniciarse en la magia del sexo. Ella actuaba más como una madre y maestra que como puta propiamente dicha. Así que con cariño y paciencia les enseñó a la mayoría a lavarse antes y después, con jabón de tajo, les daba toalla limpia y les trataba con todo cuidado de que no “pillaran” nada malo. Esas generaciones, agradecidas, le dedicaron una calle cuando la democracia se instaló en España y se cambiaron los nombres de muchas calles . 

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Jun 25

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Auténtica maravilla arquitectónica del Barroco, diseñada por Churriguera y finalizada por García de Quiñones. Una de sus curiosidades, que me hizo notar un amigo arquitecto, es que parece desarrollada como un “recortable” ya que no se aprecia más que la silueta de la misma recortándose sobre el cielo. No se ve volumen ni ningun otro edificio detrás de ella, ni siquiera los tejados. 

No voy a hablar de la plaza en sí puesto que en cualquier libro de arte aparece extensamente estudiada. Pero sí quiero hablar de la plaza como lugar de encuentro.

Solíamos frecuentar sus terrazas durante todo el año, incluido el frío invierno castellano, ya que su “microclima” permitía disfrutar del sol sin viento ni humedad. Siempre tienes un lugar “carasol” independientemente de la hora. Bien a la hora del vermú o a la del café ibamos pertrechados de algún libro o periódico par disimular un poco, puesto que nuestra mayor distracción era observar a la gente pasear alrededor de sus soportales.

Las “guiris” de cualbotones “charrosquier nacionalidad alegraban nuestra vista, juvenil entonces, mientras escribían postales a “mansalva”. Los soldaditos españoles aumentaban sus dioptrías de tanto forzar la vista para no perder detalle. La gente más mayor tampoco perdía ocasión de buscar algún conocido entre la multitud que continuamente deambulaba por allí.

Nosotros inventábamos historias de la gente, observábamos sus expresiones y les poníamos personalidad. Creíamos distinguir al ganadero taurino que había ido a vender sus vacas, del farmaceútico de Peñaranda que había acudido a buscar piso para una hija que vendría a estudiar cuando comenzara el curso. La señora del abrigo era una solterona enjoyada que estaba esperando a una amiga para tomar el aire, y quién sabe si encontrar un buen hombre con el que remediar sus soledades. Aquél otro era contrabandista de toallas de Portugal y de café que había venido a blanquear dinero a la capital comprando “botones charros” para regalar en las grandes ocasiones. En fin que, para nosotros, todo el mundo era lo que se nos antojaba.

Realmente era divertido el rato. Todo el mundo daba vueltas y más vueltas alrededor de la plaza y nosotros nos entreteníamos en contar las que llevaban algunos. Decíamos, medio en broma, medio en serio que cada cien vueltas dadas por uno de ellos, recibía una vuelta gratis como premio. Nosotros nos manteníamos en nuestro puesto como auténticos fedatarios del record de vueltas.  

No pasaba mucho tiempo sin que alguien de tu entorno diera en acercarse a tu mesa, ya que antes o después, todo el mundo pasaba por dicha plaza si no una varias veces al día.

Lo mismo porque ibas de compras al mercado próximo, como a tomar una caña con su correspondiente pincho al bar de turno. Si ibas a la librería o a comprar tabaco de “contrabando” en el quiosco, a la farmacia o a dar un paseo, siempre pasabas por la plaza.

Los fines de semana todavía estaba más concurrida, ya que todas las excursiones a Salamanca empezaban el recorrido en ese lugar. Les quedaba un largo recorrido por tantos y tantos lugares que ver, la fachada de  la Universidad, la Pontificia, la Casa de las Conchas , Las catedrales, conventos, etc. Así que por la tarde veías caras de satisfacción y cansancio en todos ellos, una vez más sentados en la Plaza Mayor, refrescándose y descansando los pies. Era como el remanso del río donde quedaban amontonados los restos de la riada.

Quería iniciar con éste artículo una serie de ellos donde hablaré de algunos recuerdos de Salamanca, de sus peculiaridades y de sus tradiciones, algunas muy curiosas que tuve ocasión de aprender allí. Ojalá que os vayan gustando.       

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