Hay cosas que los pilotos profesionales siempre nos hemos perdido y no hemos podido disfrutar. Ese hecho ha llevado a muchos a intentar disfrutar de la aviación a otro nivel, el lúdico. No es difícil ver “sesudos” pilotos de línea aérea haciendo “el loco” pilotando en aviones acrobáticos, o haciendo e intentando aventuras sobre un planeador, o practicando el vuelo libre mediante alas delta, ultraligeros o cualquier caharro volador. La libertad que te da poder hacerlo es maravillosa cuando estás sometido a tanta normativa, reflexiones y limitaciones que has de cumplir escrupulosamente durante tu ejercicio profesional.
El artículo con un vídeo que publica Fogonazos, sobrevolando con ultraligero las Cataratas Victoria, es un ejemplo de lo que os cuento. Produce una sensación de placer que puedas estar ahí encima, a unos poquitos metros de semejante maravilla, a la que ninguno de nosotros renunciaría.
Hoy he visitado las instalaciones del campo de vuelo de Villanueva. La consideración como aeródromo está todavía en tramitación así que espero que le sea concedida próximamente.
Hacía años que no estaba por allí y me han sorprendido gratamente las mejoras que se notan. La primera es la de que dispone de pista de asfalto, cosa que no todos pueden disfrutar. En segundo lugar la gran cantidad de hangares disponibles que se alinean paralelamente a la pista y finalmente la “afición” que ha hecho posible ese pequeño milagro junto a una zona restringida por ser de parácticas militares (Campo de maniobras de San Gregorio).
Hoy había poca actividad cuando he llegado, porque ya habían salido a volar la mayoría de pilotos con sus “locos cacharros”. Así que sólo he podido inmortalizar a dos aparatos que salían a volar algo más rezagados.
Las actividades que se realizan son variadas aunque lo fundamental es transmitir la pasión por volar que tienen todos sus miembros. Pasión que a algunos les ha llevado a diseñar y construir sus propios autogiros, como el de la foto cabecera. Todo un éxito dada la dificultad para diseñar y llevar a cabo un proyecto aeronaútico con escasos medios. Su autor, Angel, os lo cuenta en su web “Giroféretro“, aunque yo lo ví volar perfectamente.
Junto al aeródromo se encuentra situada la fábrica de aviones CAG, de la que ya hablé en su día.
Últimos Comentarios