Con un pan bajo el brazo

(autor foto)

Al menos eso se decía cuando alguien estaba esperando un hijo y justo, cuando más falta hacía, mejoraba la situación económica familiar con el nacimiento del nuevo bebé.

Ahora parece ser que, además de pan, han de traer su propia matrícula. Y no es como las de coche, sino ya la matrícula para el colegio.

Hoy escuchaba estupefacto la historia de una señora embarazada de seis meses que había tenido la suerte de que su “feto” hubiese sido admitido como alumno de un afamado colegio privado de Zaragoza. Las grandes ventajas que ofrece el centro, entre otras, es la educación bilingÜe y la garantía de que al finalizar su etapa escolar acabará hablando correctamente el Español, el Inglés o El Francés o el Alemán o el Tágalo y una tercera lengua “optativa” por si no es tan facil comunicarse a pesar de los idiomas.

Lo sorprendente del caso es que la criatura “nonata” ha entrado en el colegio en cuestión gracias a un gran “enchufe”, porque de lo contrario no tenía garantizada la escolarización. !!!

Pero no acaba ahí la cosa, porque para preinscribirlo como “candidato” a plaza había habido que “apoquinar” la friolera de 600 € en concepto de reserva, la cual se perdía si finalmente los padres decidían matricularlo en otro centro en el cual les garantizaran la plaza. Vamos que los Siete Niños de Ecija , al lado de estos gestores de colegio privado, eran unas auténticas hermanitas de la caridad. Así se define Estafa en el siempre ponderado Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, al que soy tan aficionado:

estafa1.

1. f. Acción y efecto de estafar.

2. f. Der. Delito consistente en provocar un perjuicio patrimonial a alguien mediante engaño y con ánimo de lucro.

3. f. germ. Cosa que el ladrón da al rufián. Y para que no queden dudas:

estafar.

1. tr. Pedir o sacar dinero o cosas de valor con artificios y engaños, y con ánimo de no pagar.

2. tr. Der. Cometer alguno de los delitos que se caracterizan por el lucro como fin y el engaño o abuso de confianza como medio.

No sé si lo que hacen este tipo de colegios os encaja en estas definiciones, a mí sí. Primero porque me parece un abuso el no devolver el dinero percibido en concepto de reserva de algo que no está garantizado. Y segundo porque estamos vendiendo la piel del oso antes de cazarlo. ¡¡¡Si ni siquiera han nacido los afectados por este tinglado !!!.

Criaturas mías. ¿Tanta necesidad tienen de aprender Inglés o Francés o Alemán o Tágalo como para que sus padres cometan estas aberraciones nada más concebirlos?. ¿Tan poca vergüenza nos queda como para consentir que esto esté ocurriendo?. ¿Tan buenos colegios son como para tener tanta demanda a pesar de estar garantizada la escolarización pública?.

Haría muchas más preguntas pero las dejo abiertas a vuestra sorpresa. Igual con aprender bien nuestra propia lengua y venderla un poco mejor al resto del mundo no sería necesario para unos padres tan desesperados con la educación de sus hijos, que deciden someterse “voluntariamente” a estos desmanes propios del mejor “timo” del mundo. ¡Cuanto tendrían que aprender los protagonistas de aquella magnífica obra de Jardiel: “Los ladrones somos gente honrada”!.

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

9 pensamientos sobre “Con un pan bajo el brazo

  1. Impresionante, se que hay problemas de acceso a algunos centros escolares pero… esto se sale de toda lógica!!!
    Seremos nosotros los culpables de que ocurran este tipo de cosas?
    En gran parte sí, pero supongo que influyen muchos factores.
    Tenemos garantía de escolarización de nuestros hijos, de acuerdo, pero el nivel educativo público ha bajado vertiginosamente en pocos años.Y no sólo me refiero al nivel intelectual, también hablo de valores. En mi opinión la clave no está en llevarlos al colegio “tal”, pero cómo madre te diré que mis hijos pasan 8 horas al día en el colegio y es fundamental que los valores en los que yo intento educarles sean los mismos en los que educa el colegio. Hoy en día personalmente me preocupa más que en la educación se fomenten valores como el esfuerzo, la constancia, la disciplina etc,,,cosa que en muchos de los centros escolares que te pueden asignar, brilla por su ausencia. Me da igual que mi hijo hable uno o tres idiomas, pero si puedo no permitiré que en caso de problemas como el acoso escolar (entre otros), la dirección del colegio mire a otro lado, cosa que se que ocurre (porque he vivido cerca) en algunos centros escolares de los que te asignan.
    Aunque estoy totalmente de acuerdo contigo en que no se debería de permitir esas pre-matriculaciones tan exageradas.
    Saludos!

  2. Rosa, no estoy abogando por un tipo de enseñanza pública o privada, es una elección muy personal. Mis hijos comenzaron de muy pequeños en Palma en un colegio privado por comodidad ya que estaba a 100m de casa. Luego fueron a colegios concertados y finalmente acaban el bachiller en otro privado. El hecho lamentable es que los padres tengan que “preocuparse” de la educación ya desde elmomento del embarazo. De otro modo no se les “garantiza” que su hijo pueda comenzar a los tres años a ir a dicho colegio que seguramente será una maravilla.
    Ahora bien “abusar” de esta manera del interés de los padres me parece una estafa. Evidentemente algo mal hacen tambien esos padres que se dejan someter a esa tiranía de forma voluntaria y teniendo otros colegios donde poder elegir, públicos y privados. En fin ¡Estamos todos un poco locos!

  3. Pues como sea el colegio bilingüe en el que estoy pensando, el niño saldrá sabiendo idiomas, pero del resto de las materias no les llegará al resto de los zaragozanos de su edad a la suela del zapato.

  4. Sofi, No quiero decirlo porque a mí no me han hecho nada. Pero creo que “alguien” debería legislar estos temas “abusivos”. Pero hablando del tema creo que son varios colegios los que realizan estas prácticas, así que da lo mismo uno que otro si es que se ha generalizado y el porqué ocurre. Entonces hay que ir a las causas y erradicarlas. ¿No crees?-

  5. Jubi, así estamos como estamos. Yo no me lo podía “de creer” que diría Narcís, pero parece que un preservativo en mal estado, olvidarse de tomar la píldora o no haberse estudiado bien el método Ogino, conllevan de entrada una sanción de 600 € en concepto de preinscripción a tres años vista….No te digo ya si encima quieres tener familia numerosa.

  6. Lamia, tal vez tengas razón, incluso con la nueva asignatura “¿objetable?” sobre la educación para la ciudadanía. De todos modos a nivel de profesorado puede que sea mucho mejor. La pena es otro tipo de implicaciones que hacen a unos u otros optar por la privada. Tal vez la tolerancia fuera una buena herramienta con la que empezar a trabajar con la educación infantil.

  7. Estoy de acuerdo con lo que comenta Rosa, pues a la hora de elegir un colegio te “juegas” , en gran parte, el desarollo personal de tus hijos. Dicho ésto tambien lo que está ocurriendo ahora está dando lugar a muchos fraudes y no pocos disgustos. A mi hijo mayor lo matriculé en un colegio privado en Valencia que me hizo desembolsar una fuerte cantidad en concepto de socio para inscribirlo. A los tres meses lo saqué del colegio por diversos motivos y sólo recuperé dos tercios de lo invertido, ya que la recompra de la acción fue a un precio inferior y sin posibilidad de reclamar sino era en los tribunales.
    Al colegio siguiente al que acudí, los padres que tenían alguna queja por parte de la directora se encontraban con los desplantes de la misma. En alguna ocasión la respuesta era : ” sino le gusta ya sabe donde está la puerta” (literal). Tambien subió las cuotas mensuales de un año para otro un 25% y tuvimos que aguantarnos pese a que mucha gente no podía asumir esa subida de forma tan repentina.
    De la necesidad hay mucha gente que hace fortuna ( el famoso extraperlo de la posguerra) y en la educación está ocurriendo algo de ésto. Los políticos y la sociedad tendrá que reflexionar sobre como resolver este problema pensando en cómo queremos definir a las futuras generaciones.

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