Diario de a bordo

Hace años, algunos padres cuyos hijos, según ellos, no eran buenos estudiantes, intentaban que se hicieran pilotos profesionales y que se dieran “vida” sin tener que estudiar mucho… total llevar un avión con piloto automático está “chupao”. ¡Xactamente! así pensaban y nadie podía sacarles de su error. Hoy voy a intentar un imposible, convencerles de lo contrario.

Acabo de comenzar como instructor de simuladores en CAE, y mis primeros “trainees” son evidentemente pilotos que quieren obtener una habilitación de tipo particular para un determinado avión, en su caso el DASH-8 300.

Sólo han tenido cuatro días de formación y ya sienten que no hay un resquicio en el cerebro donde meter nueva información. Mi planteamiento docente se basa en la idea de la escalada de un OCHOMIL, como los doce del fenómeno Carlos Pauner. Soy solamente un sherpa que les lleva parte de la carga del campo base, a los distintos campos en altura, y les indica el camino a seguir, prepara fijaciones y amarres de seguridad y luego les espera en el siguiente tramo… pero son ellos los que tienen que ascender, cada día a base de mucho esfuerzo y sacrificio.

Ellos han marcado su  objetivo y sólo a base de estudio irán soltando parte de la carga, y la irán transportando transformada en conocimiento, una vez que la información se convierte en formación. Ya saben lo que les espera y veo en ellos la duda, la sensación  de agotamiento acumulado, la falta de aire, la tensión, y el miedo al vacío (al fracaso)… Están iniciando la escalada, les enseño a hacer la cordada y tirar uno del otro, apoyarse, animarse y seguir todos hacia arriba. Espero que todos lleguen a la cima al mismo tiempo, y acaben sonrientes poniendo su bandera junto a las de los demás.

De momento mi misión es llevarles al último campo, ahí les esperará otro sherpa para acometer las últimas jornadas, las más duras, exigentes y arriesgadas, durante la fase de simulador, expuestos a la intemperie, con sólo el abrigo del saber adquirido hasta ahí, exprimiendo hasta la última gota la poca energía que les quedará en el cuerpo.

Así se consigue hacerse piloto de línea aérea, escalando, superando cualquier obstáculo imprevisto, forzando la mente y el cuerpo hasta más allá del límite conocido por uno mismo. Esta es la manera, no hay otra.Y cuando has alcanzado tu propia cima, te esperan muchas más cumbres que explorar y conquistar.

Si no estuvieran dispuestos a ello, si no les gusta “escalar” (estudiar), mejor que busquen otro oficio en el que de verdad no haya mucho que estudiar. Mañana les espero ya en el campo 2, con cuerda nueva…

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

4 pensamientos sobre “Diario de a bordo

  1. Directo a los favoritos…..definitivamente algo que voy a tener que leer y releer muchas veces. Yo también quiero llegar a la cima! 🙂 No se si haya una “última cima” (por lo menos en este mundo), creo que uno siempre va a seguir subiendo y subiendo…..

    Coincido en que lo importante es no quedarse, sino animarse a intentarlo, dando lo mejor de uno en todo momento.

    Gracias sherpa por todo esto.
    Un abrazo!.

  2. José, comienzas a subir las primeras rampas. El camino es largo, duro y llegar a la cima implica sacrificios. A veces hay que retroceder y preparar mejor un nuevo intento. Si la voluntad es firme siempre se acaba consiguiendo, en el momento que se dan todas las circunstancias favorables, y habiendo aprendido a superar cualquier adversidad. Animo, que ya estoy grabando la placa conmemorativa…

  3. Buena explicación sobre la teoría constructivista del aprendizaje. No obstante se han dado casos de pésimos estudiantes que gracias a la aviación se han convertido en aplicadísimos. Incluso algún desahuciado de maristas, literal, que ha llegado a comandante de A-320. Como decía fray Luis de León: No hay tontos ni listos, sino atentos y distraidos y aquí sino andas atento “te cuelas por el agujero”. Así que aunque sea de carambola, los padres siempre tienen razón.
    Saludos,

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