Drogodependencias

screenshot109.jpg

Lo del Tour me está empezando a “desesperar”. Cuando te haces “admirador” de un gran ciclista por su superioridad y competitividad te desayunas con que puede que esté “dopado”. Una auténtica pena para un deporte que reúne tantas virtudes deportivas como esfuerzo exige a sus practicantes. Nuestra única esperanza es que Contador esté “limpio” y gane el Tour con la ayuda exclusiva de sus cualidades.

Pero todo esto me ha llevado a pensar en un problema mayor y más próximo a todos de lo que nos pueda parecer: El Consumo de Drogas por parte de nuestros jóvenes.

Las cifras sobre el incremento de consumo son muy preocupantes. ¡Hemos pasado a ser el segundo país del mundo en consumo de cocaína!.  En cuanto a las “drogas blandas” debe de andar al nivel de “la coca cola”.

En mi adolescencia y juventud era todavía algo poco extendido. Prácticamente los más “progres” se liaban un porrillo de vez en cuando. La heroína estaba asociada con los “perdedores”. Los ácidos los consumían cuatro “colgados” dentro de unos círculos a los que la gente “de bien” ni nos acercábamos.

Mis primeros contactos con gente que consumía droga fué durante la mili. Allí me “informaron” de los tipos de droga que se podían conseguir y fuí invitado a probar alguna de ellas. Tuve la grandísima suerte de que mis primeros (y últimos) “canutos” me produjeran unos horribles dolores de cabeza y una debilidad extrema que me dejaba KO  durante un par de horas. La “marihuana” de maceta, a parte de un olor nauseabundo, incrementaba los efectos de los cubatas, así que tampoco me pareció adecuado para mí. La cacaína me la “metieron” camuflada con rapé durante unas fiestas del Pilar. Realmente no fuí consciente de ello hasta el día siguiente, cuando hice balance de la noche, y me percaté de que había estado tocando la guitarra y cantando en un bar de unos amigos, durante más de seis horas. Aquello no podía ser “normal” y efectivamente estuve agotado físicamente más de dos días.

Ahí se acabaron mis días de “sexo, drogas y rock & roll”. (Sólo las drogas, del resto todavía no me he retirado completamente). Ya he dicho que fué en parte por la suerte, aunque la gente de mi entorno teníamos muy claro que todas las drogas eran MALAS.

Sin embargo en la actualidad todo ha cambiado de manera drástica. El acceso a las drogas es más fácil que antaño. La percepción social sobre los riesgos de dependencia han variado y se intenta convencer de la legalización de ciertas sustancias. ¡Malditos progres de salón!. El desarrollo de las drogas de “diseño” ha crecido exponencialmente. El tráfico de todo tipo de drogas ha abierto nuevas rutas, más permeables y seguras. El código penal se ha “ablandado”. Etc.

Por todo esto y por mucho más nuestros jóvenes están más expuestos que nosotros, a su edad, y el esfuerzo para rechazar su consumo ha de ser mayor. Por ello es más que probable, casi cierto, que nuestros hijos van a probar “más de una”. ¡Ojalá que les sienten peor que a mí!. Pero creo que lo fundamental para que no caigan en el consumo habitual y, lo que sería lamentable en la drogadicción, es  la comunicación.  Nosotros intentamos contrarrestar el efecto “pernicioso” de ciertos periodistas, políticastros o de cualquiera que “insinúe” las aplicaciones terapeúticas de esas sustancias, hablándoles del final de la secuencia: AUTODESTRUCCION.

Hemos llegado a una sociedad donde los valores humanos han ido perdiendo significado, algunos han desaparecido. La competitividad extrema les somete a una tensión tan alta que , con la madurez a la que han podido llegar, no pueden afrontar. Les hemos privado de objetivos alcanzables con sus propios medios, poniéndoles casi imposible una independencia económica suficiente hasta bien pasados los 30 años. Les hemos puesto al nivel de los “nuevos ricos” dándoles todo lo que nosotros no pudimos tener, con lo que su “nivel de partida” es el techo de lo que para nosotros ha sido el “nivel final”. Les hemos “frustrado” de entrada antes de comenzar su andadura vital.

Por todo ello no son culpables, sino víctimas, de nuestros propios errores sociales. A todos ellos lo único que podemos es darles todo nuestro cariño y apoyo. Nadie en la vida sabe cómo enfrentarse a lo que será el día de mañana ni cómo será ése día. Por ello tampoco podemos considerarnos culpables. Pero comprendamos que para nuestros jóvenes el tema de las drogas es más que un “complemento” para su diversión. Es un AUTENTICO PROBLEMA.

Desearía que el “Proyecto Hombre” llegase a desaparecer por falta de clientela.

Un fragmento de película que da que pensar:

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

4 pensamientos sobre “Drogodependencias

  1. Esta es mi gran preocupación respecto a mis hijos. La droga siempre ha existido pero a mi jamás me han ofrecido en ningún sitio cosa que ahora debe estar a la orden del día. Por mucho que les cuentes y hables sobre la droga son ellos que tienen que saber decir NO NO NO. Este tema a mi me preocupa mucho y ojala se terminara con la libertad que circula por todos sitios.
    Un saludo

  2. Efectivamente, éste es un problema tremendo que tiene planteado la sociedad de nuestros días. Sin embargo, hay otro apartado que no se aborda y es el de la drogadicción “seudolegal”. Hay estudios que hablan del elevado número de personas que, de manera habitual y sin control médico, consumen ansiolíticos, antidepresivos, somníferos…. Y me temo que, en ese apartado, las mujeres se llevan la palma. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

  3. Rosa: Los padres poco podemos hacer para evitarlo salvo darles consejo y cariño. La pena es que muchas personas siguen pensando que a ellos (a sus hijos) nunca les podrá pasar.

    Lamia: efectivamente hay muchas adicciones “consentidas”, entre ellas la mía al tabaco.Pero el consumo de fármacos es una de las industrias que más dinero mueven a nivel mundial. Las compañías farmaceúticas invierten en productos de gran demanda, por ello apenas se dedican recursos a investigar enfermedades cuyos afectados no tienen posibilidad de pagarlos a alto precio. Para ellas la “depresión” y la ansiedad son auténticas minas de oro. Pero el problema, pienso yo, no es que ganen dinero, sino que la sociedad no ha sabido hacer que los ciudadanos nos sintamos realmentes felices o, cuando menos, conformes con nuestras vidas.

  4. Creo que siempre debemos estar un poco disconformes con nuestras vidas. Eso nos impulsa a tratar de mejorar: como personas, como profesionales, en nuestra vida… A medida que van pasando los años te das cuenta de que ser moderadamente feliz ya es todo un logro.
    Feliz fin de semana, Alas de Plomo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>