El acuerdo de Schengen

A los viajeros de toda la vida les ha tocado vivir pequeños cambios a la hora de cruzar fronteras. Aún recuerdo mi primera salida al extranjero, a Francia, cuando España todavía era un país «ignorado» por Europa y los españolitos despreciados por nuestro atraso cultural y económico que llevó a miles de compatriotas a la emigración.

Se constituyó la  Unión Europea, conocida  como Comunidad Económica Europea (CEE), que fué dando cabida paulatinamente a un mayor número de paises hasta convertirse en la actual UE, de la que España -de momento- sigue siendo miembro.

Pero una de las grandes ventajas que supuso la creación de la Europa Unida fué sin duda la progresiva desaparición de las fronteras entre los países miembros. Se empezó facilitando el paso en las aduanas a los ciudadanos con pasaporte de dichos paises, mientras que el resto del mundo hacía largas colas para pasar los filtros aduaneros. Se podía ver en cualquier aeropuerto el cartel diferenciador entre un tipo de ciudadanos y otro.

Pero lo que definitivamente dejó permeables las fronteras a todos los ciudadanos europeos fué el conocido como Acuerdo Schengen, firmado en una pequeña ciudad Luxemburguesa, en el año 1985. Desde aquél momento los países firmantes del tratado dejaron de poner obstáculos al movimiento de personas dentro de su espacio único .

Acordarse de estas cosas antiguas viene bien de vez en cuando para no olvidarnos de lo grande que es ser libre, poder moverte sin temores y sin necesitar más que tu DNI, es un gran logro. Y además de ello la mejor manera de crecer personalmente y empaparte de la cultura de nuestros vecinos europeos. Ojalá que nunca se vuelvan a poner este tipo de fronteras… que realmente no hacían tanta gracia como este sketch…

Acerca de Carlos

Expiloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

4 respuestas a “El acuerdo de Schengen”

  1. Ricardo creo que ya sabes mi opinión sobre todos los sindicatos. Los han convertido en intermediarios financieros, filtros de opinión para calmar los ánimos, y poca o ninguna lucha sindical real. Así que yo opté por algo más ácrata y me dí de baja del SEPLA. Al menos con mi cuota no financiaban torneos de golf, ni grandes chollos para comprarse un coche de superlujo.
    Hay que cambiar el concepto de la lucha por los derechos laborales en las propias fuentes del derecho (La Constitución, Las Leyes, el Estatuto de los Trabajadores, Convenios, etc.). Y para eso hacen falta profesionales, no simples trabajadores engañados por sus «representantes». Creo que sabes por donde voy… 😉

  2. Lo de los campos de gol es cierto Carlos que pena que en ellos se decida mas el futuro de la economía española y de los propios colectivos de trabajadores que en el parlamento o «negociaciones» con los comprados y decimonónicos sindicatos.
    Por eso siguen ahi supongo.

  3. Ricardo, el turismo de «calidad» busca también economizar. Así que están surgiendo con mucha fuerza Turquía, El Africa Mediterránea y otros. Aquí nos traen ya el turismo low cost… borracheras a go-gó, y mucho gerontoturismo. Eso sí con miles de campos de golf en un país cada vez más reseco, salvo inundaciones. Si Costa levantara la cabeza. 😉

  4. Pues si Carlos, ojalá no se dé marcha atrás en este sentido. Para ello esperemos que la moneda única (euro) aguante el envite de la crisis. La verdad la estructura de la UE es todavía muy fragil. No nos gustaria pero nadita volver al tema de las fronteras fiscalizantes. Eso unido a las exaustivas normas de seguridad actualmente vigentes, harian hondamente odioso el viajar dentro de Europa. Todo esto repercutiría además muy negativamente en el turismo. Ojalá eso no tenga lugar.

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