El arte de viajar

Como os comentaba el otro día voy a iniciar con vosotros un largo periplo por el mundo. Seguramente no os descubriré nada nuevo, porque en internet hay información-más que de sobras- de ofertas, de modos de viajar, de transportes, de alojamientos y todo aquello que se necesita para viajar.

Pero viajar no es precisamente desplazarse de un lugar a otro, de llegar y hacerse fotos y de ir corriendo de acá para allá como un turista más. Al final sólo has visto piedras, mejor o peor amontonadas, cientos de calles que sólo son asfalto y montones de personas anónimas con las que apenas tienes algo en común. Eso no es viajar, eso es hacer turismo.

Pero el viaje comienza desde el momento en que te surge la necesidad de ir a un determinado lugar. Bien sea por trabajo o por placer. Cuando viajas por trabajo estás generalmente menos dispuesto a dejarte embriagar de sensaciones que cuando vas con la intención de recorrer y conocer más profundamente lo que tú has elegido.

Viajar es vivir otra vida en otro lugar distinto del que es tu lugar de residencia. Viajar es conocer y aprender, estudiar, relacionarse y convivir con nuevas creencias y culturas. Es descubrir a las sociedades a través de sus símbolos y de su historia. Es conocer otros sabores y otros aromas y por supuesto es estar dispuesto a derribar tus prejuicios al responderte a tí mismo los cientos de interrogantes que se te plantean ante una nueva experiencia. Viajar es buscar ante todo una manera de entender a la gente que vive de otra manera que tú y asumir y aceptar lo bueno o lo malo que hayas podido descubrir.

Pero para ello tienes que dejar la mente abierta a tu propia sensibilidad y no dejarte llevar por la primera impresión que recibes. Viajar es pues, para mí, una forma de mejora personal cuando se aprovecha el viaje para algo más que hacer una foto bonita o un video haciendo de protagonista único de una aburrida película que ni siquiera tiene guión.

Voy a resumir el mundo en unas pocas ciudades, cada una de las cuales dejó en mí muchas impresiones desde que llegué a ellas en cualquier ocasión. Por supuesto que conocereis a fondo los sentimientos que me inspiraron, y os dejaré más de una duda de si lo que digo puede significar lo mismo para vosotros. Pero con que uno solo de vosotros llegue a pensar que merece la pena comprobarlo acudiendo a visitar mis propuestas, habrá valido la pena.

Resumiré lo que es España en una sola ciudad, Granada. Pasearemos por Europa desde Berlín, llegaremos a Asia vía Singapur, dando un enorme salto hasta el Caribe recorriendo la República Dominicana, nos adentraremos en el mundo de los Masai en Kenya y resumiremos el mundo en la ciudad de los rascacielos, New York. Es un largo viaje lleno de misterios que descubrir, pero creo que merecerá la pena hacerlo sin equipaje. Al final habremos regresado a casa con algo nuevo que nos habrá hecho un poquito más viajeros y menos turistas… ¡espero!

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

5 pensamientos sobre “El arte de viajar

  1. Bien, Bien, Bien!!!!!
    Me encanta Viajar, así con mayúsculas, patearme las calles y los rincones despacio, aunque deje de visitar cosas que otros o el grupo (¿ven?) y yo me lo “pierdo”, escribir por la noche las impresiones de ese día para volver a gozar todos los momentos….
    Siempre que he ido en viaje organizado -el último a Granada en viaje “cultural” del Inserso-, protesto por la mala preparación del viaje, la falta de folletos o el querer ir en plan japonés viendo poco y mal.
    En fin, que seguiré con mucho interés tus Viajes con mayúscula.
    Muchas gracias

  2. Pingback: El arte de viajar | Alas de Plomo « Blogueando Viajes

  3. Yo también tengo un blog sobre viajar y, al igual que tú, también quiero mostrar un poco más de los diferentes lugares que conozco, que no nos quedemos sólo con las típicas fotos que todo el mundo tiene… en concreto, yo apuesto por quedarnos con un poco de música de cada rincón que visitamos. El caso es que es un trabajo para clase (estudio Periodismo) y empezó así, como un trabajo más, pero poco a poco se está convirtiendo en un poco de mí, en un lugar donde no sólo poco en práctica un poco de Periodismo sino que también recuerdo los lugares a los que he viajado y, además, me deleito con buena música…
    En fin, ya no me enrollo más, que me guardo tu blog en favoritos y… a viajar 🙂

  4. Iris, me alegra un montón que haya quien, como yo, enfoque un viaje desde otro punto de vista del desplazamiento masivo a ningún lugar… Nunca he llevado pulsera, ni he frecuentado lo “recomendado-recomendable”, pero he disfrutado de los momentos de paseo viviendo la vida de los lugareños… 😉

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*