El enemigo invisible

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No se trata de ningún error para hablar de una forma de efectuar un regalo y darle una sorpresa a alguien querido, sin que sepa quién ha sido. Al final siempre se sabe…

En mi caso intuyo la procedencia, y “el regalo” ha constituido una enorme y desagradable sorpresa. Alguien acaba de confirmarme que yo siempre había obrado bien, que me asistía la razón y que por tanto me había hecho acreedor a todo el odio y la envidia que le han corroído a lo largo de mi actividad laboral. Alguien que ha querido erigirse en juez,verdugo y enterrador de un trabajador y además ocultándose en la sombra como un Quasimodo.

A ése alguien a quien miro a su cara, con la mirada limpia y de frente, sólo le quiero decir una cosa: “¡Aquí me tienes!“, en una “barricada virtual” desde la que voy a seguir clamando al cielo la miseria que os acompaña a tí y a “tus secuaces”.

Sois una auténtica basura, merecedores del premio a la maldad, el cual vosotros mismos ireis a recoger a cualquier juzgado. Pero no perdais cuidado, no teneis nada que temer de mí. Sólo mis palabras son más fuertes que vuestro odio y por ello libres de manifestarse a su aire.

El ave fénix renació de sus cenizas y YO soy un auténtico superviviente. Intenté salvar a muchos más de un accidente tal vez probable, y que ya casi habeis conseguido. Os lo habeis ganado a pulso, habeis jugado todas las papeletas y pronto tendreis la correspondiente recompensa a tanto esfuerzo.

Me habeis enseñado a mirar sentado a la puerta para ver pasar el cadaver de mi enemigo, hoy todavía invisible; pero pronto es posible que salga en la Tele, en los periódicos mintiendo y echando la culpa a los demás de sus tropelías, de sus actuaciones y tal vez condenado por delito doloso contra la vida humana. Es cuestión de fé en la Justicia Divina…

Mientras tanto disfruta de haber ganado un par de batallas contra un enemigo que TU SOLO  te has fabricado para justificarte. Yo siempre he querido el bien general, la seguridad total y la previsión de los riesgos hasta el límite de lo incuestionable. El resto son paranoias tuyas.

Por eso yo te aborrezco, porque intentas que no vuelva a levantar el vuelo, pero te has equivocado de enemigo. Tus enemigos los tienes en casa y te llevarán a un accidente, y las víctimas… tendrás que cargar con ellas sobre tus espaldas durante lo que te reste de vida.

Mientras tanto, este pobre piloto en paro, al que le has clausurado unas puertas que se le habían entreabierto casi totalmente, seguirá amontonando cenizas y nutriendose de amor y amistad para levantar su vuelo libre de tí y sin ningún resto de plomo en sus alas. Ese día verás pasar mi sombra sobre tu cabeza diciéndote: “te hablé y no me escuchaste”. Lo siento por los inocentes.

¡Gracias por todo, querido enemigo!. Me has hecho aprender mucho de la maldad de algunos…

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

2 pensamientos sobre “El enemigo invisible

  1. alcione, tal vez sólo sea un espíritu que fomenta el mal allá por donde se para. De lo que sí estoy totalmente seguro es de que el ángel de la Guarda está en nómina y trabajando a destajo. Yo sigo esperando a la puerta… 😉

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