El manantial


(Aquí está el artículo en forma de fotos…)

Muchas veces la casualidad (o la causalidad) te hacen descubrir un rincón, un sendero inexcrutado, o un pueblo con sabor y con olor. En esta ocasión buscábamos la cuesta “mágica” en Vozmediano. Imagino que habeis oído hablar de ella.

En dicha cuesta de la carretera se supone que un coche en punto muerto sube por sí solo, cuesta arriba, sin necesidad de acelerar. Así que aprovechando que estábamos muy cerquita de allí, después de acercarnos hasta Agramonte en el Moncayo decidimos hacer una visita al misterio gravitacional.

Nos recibió un pueblecito tranquilo, a las faldas del Moncayo y en la Linde entre Soria y Zaragoza. el olor a pimientos asados me llevó hasta una mujer que aprovechaba los tardíos frutos hortenses para hacer conservas de cara al duro invierno que ya se intuye en las tierras altas, nieve en la cima y aire en la llanura. Vozmediano rebosaba aire puro y limpio y dominado por el alto castillo, antaño fortaleza defensiva de los vivos hoy cementerio resguardado para los muertos. Así de paradójica es la vida… y la muerte.

Hoy especialmente que es la noche de difuntos y los espíritus de nuestros antepasados vendrán a velar por sus deudos, he querido escribir este artículo así, enfrentando la muerte con el nacimiento, la muerte y la vida, cara a cara y con alegría. Vozmediano es la metáfora perfecta.

Un castillo que guarda a sus muertos y un manantial que brota de las entrañas de la tierra dando vida, aportando riqueza y produciendo pimientos para embotar.

Bajo la ladera del cerro donde se ofrece la muralla al viento, a todos los vientos, se acurruca el arroyo, bravío y fuerte desde su nacimiento, y claro como hielo fundido en las calderas de la madre tierra. El sendero que te transporta bajo los álamos hacia el seno fértil de su fuente de vida te hace oler los aromas del musgo y el agua, de las hayas lejanas y umbrosas o del leño que arde en el hogar. Pasito a paso, relajado y pensativo alcanzas el manantial, te arruya el borboteo del agua y te hace sentir la fuerza vital que sale del interior. ¡Ha nacido el Río Queiles!.

Así de sencillo se puede conseguir la paz interior que todos buscamos en nuestro frenesí vital en pos de una muerte segura, caminando tranquilamente por un sendero de pueblo hacia un manantial de agua. Hoy es noche de difuntos. Hoy es noche de recuerdos…, Hoy es noche de paz con uno mismo.

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

Un pensamiento sobre “El manantial

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