En casa del herrero… ¡cuchillo de palo!

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Mira que llevo la mitad de mi vida moviendome por aeropuertos y cumpliendo y haciendo cumplir con las normas de seguridad y embarque. Pues  ni siquiera así te libras de cometer un error.

Resulta que acabo de volver de unas vacaciones familiares por el norte de Italia. Hemos aprovechado una vez más los vuelos de bajo precio de Ryanair, así que nuestro periplo comenzó y finalizó en Bérgamo.

A la hora de embarcar, ya sabeis que se ha “endurecido” el control del equipaje de mano y se observa todo con scanner, debiendo despojarse incluso de cinturones u otros objetos que puedan hacer saltar la alarma del “arco”.

Ya de vuelta, en Bérgamo, cuando me tocó el turno de pasar con mis cosas por el aparato detector me invitaron a examinar mi bolsa en profundidad, ya que en la imagen aparecía una navaja. No os podeis imaginar mi cara de sorpresa y la seguridad con la que afirmé que era imposible, ya que no habíamos incluido esa navaja como parte del equipaje. Efectivamente en la bolsa no aparecía la navaja de marras. Yo en un perfecto “espan-taliano” decía que esa imagen debía de ser de otra bolsa, así que el “guarda” llamó a la policía porque no se fiaba de mi en absoluto. El estaba seguro de que yo llevaba la navaja y supongo que pensó que iría en algún alojamiento “secreto”.

Mientras llegaba la policía intentó convencerme de que la navaja estaba ahí y le indicó a su compañera que  volviera a pasar por el detector, ahora prácticamente vacía, la bolsa del infractor. Mientras tanto yo pude ver la imagen de la navaja perfectamente nítida en el monitor y la silueta me recordó a una navaja que habíamos perdido hacía muchos meses.

Cuando llegó la policía yo ya me había dado cuenta de que se nos había colado el arma y la extraje de un pequeño bolsillo exterior dándosela al agente y deshaciendome en explicaciones de que no la llevaba voluntariamente, que no sabíamos que estaba allí, que la habíamos dado por perdida hacía mucho tiempo. En fin que había sido una desafortunada casualidad. No sé si por la cara de buenos, o la de alucinados que se nos quedó a todos al ver la navaja, pero el “carabinieri” nos preguntó que si ibamos a España y al responderle que sí, con un gesto de la mano nos invitó a marcharnos y deseándonos un buen viaje.

Antes de marchar pedí disculpas a los encargados del escanner por las molestias que les causé y la alarma que les había provocado. Pero la señora que me había registrado la bolsa lo único que me dijo era: “questo e molto pericolosso”.

Yo pensaba para mí: ¡ A Noé le van a hablar de riadas!. Pero había metido la pata hasta dentro y sentí una profunda vergüenza de que me hubiese pasado algo así.

Al final todos cometemos errores, pero ello no nos libra de sentirnos un poco “catetos” cuando nos suceden cosas inesperadas.

Todos os habreis hecho la misma pregunta que nos hicimos nosotros una vez pasado el incidente. ¿Cómo no detectaron la navaja en el control de Zaragoza?. Imagino que el vigilante del scanner de nuestro aeropuerto también es humano y puede cometer sus propios errores. ¿No os parece?. 

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

4 pensamientos sobre “En casa del herrero… ¡cuchillo de palo!

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  2. ¡Oye ! No sería para amedrentar al piloto?
    – Jubi, que el piloto era él.
    Bueno, entonces sería para, aprovechando que ponen el piloto automático, ir rebanando el jamón que se habían llevado de España. Ves como todo tiene explicación?

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