Estreno del tranvía

 

 

Ayer mismo subí al tranvía de Zaragoza, porque quería probar a ver si era capaz de subirme y no perderme en un “novedoso” medio de transporte. Debo reconocer que casi me daba miedo ante tanta campaña informativa desplegada para su correcto uso. PARA-MIRA-PASA, ojo al tranvía, saque el billete, valide la tarjeta… un poco más y te piden un master para acercarte a las vías.

Sin embargo, con que escuches la voz robotizada que surge insistentemente de los altavoces de las marquesinas, seguro que no te olvidas de nada. Digamos que el proceso “minucioso” que cualquier usuario debe efectuar antes de intentar semejante “aventura” es aproximarse con cautela a alguna de las paradas y observar unas cuantas veces como se aproxima el convoy, para luego marcharse incrementando suavemente la velocidad. ¡IMPRESIONANTE!.

Una vez suficientemente familiarizado con el propio vehículo conviene mirar el plano de las líneas a ver si te acerca a un lugar conveniente. En el caso que nos ocupa en Zaragoza todavía resulta bastante sencillo interpretarlo, ya que sólo está operativa media línea, por lo que la oferta resulta más o menos como las lentejas, o vas a Valdespartera o a la Plaza de Aragón, así que aunque te equivoques de sentido enseguida podrás subsanar el despiste.

No sé si será parte de la campaña electoral o no (recuerdo que han prohibido las visitas turísticas al aeropuerto de Castellón), pero durante un par de semanas podemos viajar “gratis total” en nuestro tranvía. Precisamente por ello “saqué” un billete de la máquina expendedora táctil, sin utilizar mi tarjeta bus que la tengo más vista.

Una vez dentro, el ambiente es relajado, moderno y la gente que ibamos creo que lo hacíamos más con intención de curiosear que de usar un transporte público por necesidad. Logicamente me puse junto al conductor tranviario a ver cómo se maneja el aparato. A mí me resultó agradable su cabina, con monitores en los que ve todo su entorno, su palanca de potencia, el botón que hace sonar la campana en todos los cruces y aproximaciones a paradas, y la pantalla de control general en la que elige la información que quiere en cada momento, y en la que llegué a ver la indicación de velocidad subir hasta los 34 km/h. Podría parecer lento, pero viendo a los automóviles que no llegan a hacer una media mayor de unos 6 ó 7 Km/h, es multiplicar la velocidad de ellos por cinco (sin rima). Claro que el tranvía juega con ventaja, ya que han conseguido casi plenamente la sincronización de los semáforos para que tenga prioridad absoluta en todo momento.

Al cambiar de sentido en la Plaza de Aragón, el conductor salió para irse a la cabecera opuesta y continuar con su ir  y venir por sus raíles, traqueteando en las uniones y dándole al campano una y otra vez. Era un hombre joven y agradable, cuyas maneras educadas me hicieron olvidar el gesto tenso y cansado de otros conductores de autobús que andan por ahí sufriendo el tráfico denso y las maniobras imposibles para meter su vehículo entre determinados cruces o calles estrechas.

Acabé mi vueltecita en la Plaza de San Francisco y aproveché para sacar los nuevos bancos que han colocado en el bulevar central. Totalmente en línea con las marquesinas que no protegen del viento, minimalistas y lineales cien por cien. Bien pegaditos al carril bici, para que algún ciclista “amateur” se enganche con uno de los respaldos inclinados. Tampoco me parecerá raro que un despistado se levante y se meta de repente encima de un ciclista. En cuanto a los pájaros, cuya puntería no hace falta que sea muy grande para acertar en pleno banco con sus excrementos, me hicieron pensar que los limpiaparabrisas de semáforo tienen un nuevo espacio donde ofrecer sus servicios de limpieza a demanda. Cualquiera se sienta ahí si nadie ha limpiado antes las cacas.

Y para acabar quiero destacar el acierto del que ha instalado unos bloques de granito, colocados como al tun-tún, imagino que servirán también de zona de descanso al peatón, y de reto para muchos niños, a los que subir y bajar o saltar desde ellos les parecerá divertidísimo. Yo me permito la licencia de bautizarlos como “DESCALABRADORES”...

Esto fué un recorrido turístico en tranvía, y gracias a Dios salí indemne del mismo como para poder contarlo hoy. Y todavía queda alguna foto por aquí

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

6 pensamientos sobre “Estreno del tranvía

  1. Pingback: Zaragózame!

  2. Yo lo estrené el lunes, demasiada gente para mi gusto, el trayecto, Plaza Emperador Carlos, Plaza Aragón (pequeño chasco, ¿y ahora como da la vuelta?)
    Me bajé un par de veces con mi tarjeta bus, conseguí hacer muchas fotos que no voy a subir, ya que mi artículo sería muy negativo y no por el tranvía, que recordando el de mi juventud este era una maravilla.
    Un ejemplo en el mencionado trayecto una ambulancia se dirige al Miguel Servet, pero un vehículo se ha quedado atascado en la única vía disponible, ¿que hace la ambulancia?. Y si es un coche particular con un herido grave?

  3. Jubi, ya sabes que estoy en Gran Vía dando clases, así que ya he visto varias veces a las ambulancias circulando por el carril del tranvía. Los coches particulares en esa situación imagino que deberían hacer lo mismo… Mi artículo no creo que sea precisamente muy positivo, así que el hecho de que el tranvía “per se” no sea algo malo, no quiere decir que aquí se haya hecho como se debería.
    Me temo que habrá muchísimas incidencias, más que el caos que ya hemos soportado. Han partido la ciudad en dos, han cerrado el acceso a la ciudad desde el sur, no han solucionado nada en cuanto a movilidad, y han generado un roto en las cuentas municipales que no justifica de ninguna manera las bondades del servicio.
    Critica que algo queda… 🙁

  4. Pues lo que es mi menda lerenda (que de crío cogía el tranvía muchísimo y procuraba pagar con diez monedas de las de perra gorda para jorobar al cobrador), ahora paseo tranquilamente por el centro del bulevar mientras la gente sube y baja del tranvía

    Particularmente, prefiero andar

  5. Seguro que si no es por las comisiones que se han llevado los políticos NUNCA se habría hecho ESTE tranvía. Espero que el próximo alcalde tenga mas sentido común y menos ganas de meter la mano en los bolsillos de todos los zaragozanos.

  6. Vito, ya escribió Tennessee Willians sobre el Tranvía llamado DESEO…aunque no sé si se trata del deseo de uno solo, o de varios… las urnas nos lo cofirmarán. 😉

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