Expo a 16 de Julio

Tras la vuelta de la playa había que matar «el mono» de Expo que estamos adquiriendo los que visitamos la misma casi como una profesión.

La vuelta al «trabajo» hizo que el miércoles me lo tomase como casi una pequeña obligación para seguir dando cuenta de lo que acontece por el recinto. Debo reconocer que fuí con pocas ganas y por ello no lo disfruté tanto como otras veces. También es verdad que hay pabellones que defraudan un poco (o un mucho) y coincidieron todas estas circunstancias para hacer de la visita algo menos atractiva que las anteriores.

(Aquí dejo las fotos de toda ella)

Yo esperaba bastante del Pabellón de Holanda, país en el que he estado muchas más veces de lo que deseaba, para hacer cursos de avión en Amsterdam y simuladores en Maastrich por lo que, conociendo lo avanzado y agradable de él me llevé una pequeña decepción. Holanda además sabe mucho de agua, sobre todo de como evitar que les inunde, sus Polders son una auténtica maravilla de la Ingeniería, los canales que irrigan todo el país, empezando por Amsterdam, son un gran sistema de conducción y gestión a base de compuertas. Sus molinos girando continuamente para bombear agua hacia el mar son parte del paisaje tanto o más que los tulipanes. Y sin embargo la entrada es como el pasillo de acceso a un pequeño cine de barrio a ver una película de cinco minutos en una pantalla «curvada» que es lo único que parece algo original. Insisto en que mi percepción está influenciada por mi propio conocimiento de lugares bellísimos de Holanda y por tanto os recomiendo no hacerme demasiado caso. A veces la pasión también me ciega.

(Por cierto que no os pase como a un grupito de jóvenes que pensaban al entrar que iban a encontrar imágenes del Barrio Rojo de Amsterdam…!!!).

Nos fuimos a visitar Grecia pero estaba cerrada por razones técnicas, creo que tras las fuertes lluvias y el viento del fin de semana anterior los destrozos producidos habían dejado un rastro un tanto desolador que podeis ver aquí…(Perdón por mi sentido del humor un tanto «acre»).

Así que seguimos ruta hasta Francia sin pasar por la zona del Tour, no sea que nos fuese a salpicar algo de EPO (no EXPO). Allí, siempre desde mi punto de vista, lo mejor es: «La fachada». (Por cierto que ha sido confeccionada por una empresa zaragozana (Gráficas Zar) dedicada a la reprografía y es líder en todo tipo de trabajos de impresión en diferentes soportes y con las técnicas más avanzadas de su sector).

Como mayor mérito que le atribuyo es la grandiosidad del pabellón, tanto que para recorrerlo te recomiendan unas «botas de siete leguas» que son muy útiles para no cansarte. A mis acompañantes les pareció bastante mejor que a mí, así que hay que visitarlo y sacar conclusiones. Yo insisto en que lo mejor es el exterior y de ello dejo constancia en la foto del jardín en el escaparate del «Restaurant» (léase guestoogán).

Nos escapamos hasta Tailandia para ver algo de cultura oriental y siempre nos sorprende a los occidentales la forma tan «diferente» y lujosa con la que te reciben. Al menos colores intensos y exquisitez y barroquismo en las formas.

Lo mejor para mí de la visita fué la actuación, en la plaza de Aragón, de un grupo de cocineros coreanos que a base de cuchillos hicieron música cortando sobre el tablero todo tipo de vegetales. Ritmo en estado puro y mucho sentido del humor sin duda una excelente muestra de lo que es capaz de hacerse a base de percusión sin ningún artificio.

Acerca de Carlos

Expiloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

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