Fuego en un avión (1ª parte: en un motor)

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Probablemente el fuego en un avión sea la emergencia peor a la que se pueda enfrentar una tripulación. El origen de un fuego puede ser de cualquier índole, aunque lo más normal es que sea debido a un cortocircuito eléctrico, el combustible o cualquier elemento transportado por el pasaje o en el equipaje.

Digamos que el incendio en uno de los motores puede ser menos “preocupante” para un piloto, dado que normalmente se consigue apagar de forma casi inmediata sin más que suprimir el flujo de combustible al mismo. ¡Y ya está!. Ahora se trata de volar con un motor menos, pero ya no tenemos problema de fuego… Algunos podeis pensar que es broma, pero en la práctica se trata de ir estableciendo prioridades en cualquier emergencia. Primero luchar contra lo más grave, después afrontar los problemas derivados y sobre todo no precipitarse tomando determinaciones “alocadas”. Hay que ceñirse a los procedimientos, paso a paso, y con la suficiente serenidad como para no empeorar las cosas añadiendo errores en el proceso.

Cuando se produce un fuego en el motor el sistema de detección activa las alarmas en cabina, de forma que puedes tener noticia de él de forma inmediata. Una vez confirmado el fuego, generalmente bastaría con eliminar el flujo de líquidos hacia el motor , así que se actúa sobre un mando general (maneral) que cierra las válvulas de alimentación de combustible, de aceite y de líquido hidraúlico. Si el fuego no ha pasado de la “zona caliente”, una vez interrumpida la llegada de fluidos, es muy probable que cese el fuego y no haya que preocuparse más del mismo. En el caso contrario hay que continuar combatiendo activamente el fuego mediante el uso de los extintores instalados a tal efecto. Estos extintores son generalmente de polvo seco, eficaz para este tipo de fuegos, pudiendo descargarse indistintamente en uno u otro motor, o ambos en el mismo.

La eficacia de estos extintores es tal que llenan por completo toda la “góndola” del motor, y las partes expuestas a la combustión, sofocando casi inmediatamente cualquier fuego. Por ello la descarga de un extintor debe ser “observada” durante el tiempo suficiente para cerciorarse de que ha resultado satisfactoria (al menos durante medio minuto). Si transcurrido dicho tiempo se continúa teniendo constancia de fuego, hay que descargar el segundo extintor sobre el motor afectado.  

Una vez eliminado el fuego se continúa volando con total normalidad (eso sí con un motor operativo menos) y se procede al aeropuerto más próximo operativo. En el caso de no haber tenido que utilizar más que un solo extintor, se recomienda en todos los procedimientos que se active el segundo en la última fase del vuelo (aproximación final) para prevenir un nuevo fuego durante el aterrizaje y rodaje.

Durante el entrenamiento en simulador de este tipo de emergencias lo más IMPORTANTE es la coordinación entre ambos pilotos. Uno se dedica exclusivamente a volar el avión y el otro realiza los procedimientos de emergencia, confirmando que el piloto que vuela (Pilot flying) está de acuerdo con lo que se va a hacer y está preparado para las reacciones que va a “sentir” al actuar sobre determinados elementos que le afectan (por ejemplo parar el motor). Nunca deben dedicarse ambos a intentar resolver la emergencia.

Algunos maliciosos de vosotros os preguntareis qué pasa si el fuego no ha llegado a extinguirse totalmente. Eso ya es más grave. Dependerá del momento donde te ocurra, en crucero o despegue/aterrizaje. Cerca de un aeropuerto o en mitad del Atlántico. En estos casos la UNICA OPCION es aterrizar cuanto antes. Si se puede hacer en un aeródromo, por pequeño que sea mejor que mejor, si no en cualquier “sembrado” o campo despejado de obstáculos, y si no en el mar. No deja de ser como cualquier incendio que se declara en una vivienda, hay que evacuar la zona inmediatamente. Nada de intentar salvar los muebles. Un aterrizaje de emergencia “fuera de campo”, requiere la colaboración de los pasajeros para intentar que sigan adecuadamente las instrucciones de las que dependerá su feliz evacuación. Hay tiempo para prepararse, adoptar la postura de “defensa”, uso de mascarillas si es necesario y por dónde y como salir una vez parado el avión. Si se consigue mentalizar de que en menos de 90″ se puede evacuar completamente un avión tenemos mucho ganado. Así que atención a las Azafatas.

A todas las Isabel que padecen de miedo a volar: No quería asustaros, al revés, pretendo daros la información/formación para reducir vuestros temores. Podeis intuir que detrás de todos estos procesos hay trabajando muchísima gente para perfeccionar los sistemas. Científicos, ingenieros, mecánicos y las propias tripulaciones. Unos desarrollando mejoras que eviten estos supuestos, otros adaptándonos a las nuevas tecnologías que se van incorporando, entrenando las modificaciones y todos procurando siempre mejorar la seguridad total. Ello ha hecho que el avión sea el método de transporte más seguro de todos, lo cual no lo hace perfecto, pero estamos en el buen camino…

Podeis repasar el video que puse al respecto aquí.

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

2 pensamientos sobre “Fuego en un avión (1ª parte: en un motor)

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