Funerales tristes

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Todos los funerales son tristes, en todos ellos hay alguien que nos ha abandonado definitivamente, y los seres queridos, poquito a poco, como un goteo irrefrenable abandonan la vida dejando detrás de sí solamente su recuerdo en quienes les han querido de verdad.

Cuando era más joven, y por tanto la idea de la muerte estaba muy lejos de mis pensamientos, veía los funerales como una especie de acto social donde la gente iba más por hacerse ver que por sentimiento verdadero de pena. Eso ciertamente es verdad en muchos casos, en los que ni siquiera conoces al difunto pero sí conoces a alguno de sus allegados al cual quieres transmitirle tu sincera condolencia.

De cualquier modo que se acuda a un funeral hay actitudes sinceras y otras simplemente sociales. Pero allá cada cual con sus sentimientos. Yo sólo puedo decir que desde que murió mi padre me tuve que replantear el hecho de un funeral como una muestra de cariño de mucha gente a la que ni siquiera esperaba ver en dichas circunstancias.

No me molesté en adivinar las razones que les habían llevado allí, si querían más o menos al difunto, si habían llegado de lejos o eran amigos a los que hacía años que ya no veía. Lo cierto es que estaban allí para darle su último adiós a una gran persona y reconfortar a los que le queríamos con su sola presencia.

Realmente reconforta verte arropado por gente a la que también quieres y no es cuestión de cantidad, sino de calidad de sentimientos.

El otro día estuve de funeral, no importa de quien, pero fué un funeral triste. Triste por la muerte, triste por el sermón autómata de un cura “profesional” que repitió un ritual mil veces igual que otros sin un sólo gesto de emoción individual, triste por la escasez de gente que fuimos a decirle adiós. en definitiva TRISTE.

Conforme notaba las grandes ausencias de quienes acuden a todo lo que haya que ir con tal de dejarse ver, me parecía muy triste que se hubieran buscado cualquier excusa para no ir al funeral. El dolor de sus allegados es el mismo dolor o parecido al que cualquiera de nosotros puede sentir en estos casos, y aunque no pasas lista ni quieres batir récords de asistencia, la sola presencia de determinadas personas se agradece enormemente en estas ocasiones. Y en este funeral no estaban. No fueron porque no quisieron y porque nada ni nadie les obliga, pero faltaron al deber de gratitud con quien había dado siempore muestras de estar en los malos momentos junto a los demás. Y a él, a ellos, nadie les correspondió en la misma medida. Y a mi eso me pareció muy triste.

Faltó mucha gente, demasiada, y seguramente que no hacía ninguna falta que estuviera allí, pero desde luego que me sorprendió su ausencia. Eso es todo lo que quería decir, que aunque todos los funerales son tristes, aún lo son más estos a los que no va ni siquiera la gente que tiene que ir. Aunque solo sea por quedar bien.

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

3 pensamientos sobre “Funerales tristes

  1. Es cierto todo lo que expones tambien dicho Hay funerales tristes y tristes funerales Y me viene a la cabeza que debí estar en uno, pero que no estuve…porque los hijos no pudieron localizarme por faceboot me he enetereado y me he quedado plana
    Es cierto en parte tambien lo que dices, no se si la misa la hizo alguno d elos capellanes del cementerio o la hizo el parroco de su parrroquia, que es lo que suele suceder, si la hace el parroco siempre la homilia es algo mas cercana, pero como va a decir algo el sacerdote de quien tiene presente como antes si somos nosotros los que no parecemos por la iglesia
    No echemos la culpa aquien no la tiene

    Y encuanto atu padre no dudo que seria un hombre bueno, yo digo que buenisimos porque de un buena personas como tu, no puede haber un mal padre
    Un saludo

  2. Gracias Francha, realmente mi padre era una persona extraordinaria, lo que ya no tengo tan claro es que sea yo tan bueno como dices…
    No echaba la culpa al pobre cura, cuando la asistencia a misa es sólo ya cuestión de actos como bodas y funerales y poco más. Pero la forma de comportarnos socialmente tiene estas cosas que a veces llaman la atención, incluso en un funeral…

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