Hielo en un avión. Capítulo II : Generalidades en vuelo

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Ya hemos despegado con el avión sin trazas de hielo en su superficie pero ahora debemos de luchar contra el engelamiento con nuestros propios medios.

Habíamos avanzado que existen muchas posibilidades debido al complejo equilibrio de fases. Una de esas posibilidades es la presencia de gotas de agua “superenfriadas” que permanecen en estado líquido aun siendo la temperatura muy inferior al punto de congelación del agua. Una rareza que para un avión resulta muy dañina. No perdamos de vista que el fuselaje del avión estará también extremadamente frío, así que en estas condiciones el hielo lo tiene “a huevo” para poder depositarse sobre él. (Ver tormentas de hielo).

El fenómeno se produce instantáneamente, de tal modo que en unas fracciones de segundo el avión queda materialmente “forrado” de una capa de hielo que en ocasiones es bastante gruesa. Un simil más cotidiano sería la “costra” helada que se deposita sobre las paredes del congelador de los frigoríficos domésticos. Las señoras fundamentalmente conocen este hielo que les hace vaciar el congelador periódicamente para poder eliminarlo.

Dependiendo del tipo de avión con el que estemos sufriendo este fenómeno dispondremos de unos medios o de otros para combatirlo. A rasgos generales hay que diferenciar entre dos conceptos : El antihielo y el deshielo. El primero se centra en evitar que el hielo se pueda depositar sobre las zonas más “críticas”, mientras que el segundo lo que hace es eliminar el hielo que se haya “adherido” a nuestro avión.

También es fundamental conocer el nivel de vuelo al que vamos a mantenernos, ya que cuando hay condiciones meteorológicas que prevén la posibilidad de engelamiento, se informa en los mapas significativos de la altitud donde comienza dicho meteoro. A esta altitud se le conoce como “ISOCERO” (Isoterma de Oº C.). El “techo operativo” del avión (mayor nivel al que puede volar) posibilitará hacerlo por encima de la zona de hielo o , en caso contrario, habrá que estudiar la posibilidad de hacerlo por debajo.

Las capas de la atmósfera determinan también las probabilidades de verse afectados por engelamiento. Las características físicas de cada zona atmosférica hacen que la presión, la temperatura y la concentración de vapor de agua sean muy diferentes en cada una de ellas. A mayor altitud la concentración del vapor es menor, pudiendo decir que conforme ascendemos el aire es cada vez “más seco” y por tanto, a partir de un determinado nivel, la posibilidad de que se forme hielo es prácticamente nula.

Entre los pilotos hemos definido una nueva capa atmosférica conocida por “Mierdosfera”. En ella no sólo se producen todos los fenómenos meteorológicos posibles en la tierra, sino que lo hacen de forma intensa, traicionera y siempre incómoda. Además en España, por sus peculiaridades orográficas, por su latitud , por el régimen general de vientos y porque sí, la mierdosfera abarca una zona mayor que en otros paises.  

España es un país relativamente pequeño en extensión pero con una diversidad de clima muy extremada. Encontramos la influencia de dos grandes masas de agua totalmente distintas que modifican el clima local de manera muy significativa. El Mediterráneo y el Atlántico. Entre ambos el aire suele estar más seco encontrando clima continental en toda la zona centro. Sin embargo los vientos dominantes del Oeste aportan humedad suficiente, merced a los frentes del atlántico que barren la península , posibilitando el desarrollo de nubes tormentosas en todas las zonas del país. A su vez el famoso “Anticiclón de las Azores” hace que cambie el rumbo de las masas de aire haciendo que éste llegue a tener una componente norte y, sobre todo en invierno, tengamos entrada de viento “polar”. Cuando el anticiclón se instala en el Mediterráneo central  los vientos son totalmente de componente Sur haciendo que la masa de aire que nos afecta sea entonces del “desierto” y provocando lluvias de barro debido al polvo desértico en suspensión dentro de dicha masa de aire. Además de ello tenemos unas grandes cadenas montañosas que “canalizan” y modifican la circulación de vientos haciendo posible la existencia de nuestro magnífico “Cierzo” y cómo no de “La Tramontana”. En el Estrecho de Gibraltar (español) tampoco es despreciable la variación de vientos (Ver Tarifa).

 Nuestras tormentas tampoco tienen nada que envidiar a las de otras zonas del planeta, consiguiendo desarrollar “Cumulonimbus” que en ocasiones alcanzan más de 40000´(12000 m.) de altitud, provocando fuertes chubascos de consecuencias más que desastrosas.

Vamos que a nivel meteorológico no nos privamos de nada.

Visto que me he alargado demasiado con este avance meteorológico, dejo para otra ocasión los sistemas de antihielo y de deshielo.

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

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