Ir de “Picos Pardos”

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Quien más o quien menos ha utilizado esta expresión “popular” alguna vez en su vida. Pero el remoto origen de ella se remonta a varios siglos y en nuestros días no se le da el auténtico sentido que en realidad tiene.

Salamanca, cuna de la Universidad española más antigua y una de las más antiguas de Europa, fué el centro de estudio y saber desde su fundación en 1218 y llega hasta nuestros días. Curiosamente está relacionada con un ilustre aragonés, Don Pedro de Luna (nacido en Illueca) y posteriormente conocido como Benedicto XIII “El Papa Luna” , quien impulsó la compra de terrenos y construcción de los primeros edificios para la universidad:  Las Escuelas Mayores.

Bien es sabido que los asuntos del fornicio han sido anteriores incluso a la constitución de dicha universidad. Según se le conoce como el oficio más antiguo de la humanidad. No hace falta imaginar mucho para llegar a comprender la importancia que tenía en aquella época, en que la religión dominaba toda la cultura, para que la ciudad no se convirtiera en una especie de Sodoma y que los jóvenes  “escolapios” tuviesen ocasión de apagar sus furores juveniles de forma regulada.

Ya en tiempos de Carlos III se impuso a las “rameras” la obligación de vestir de una forma diferenciada para evitar confundirlas con las “honestas damas ” cuya virtud no podía quedar en entredicho. Así pues la “uniformidad” quedó establecida en unas sayas de color pardo que habían de estar cortadas a picos en los bajos.

Con el tiempo todo el mundo identificó lo de “irse a picos pardos” como lo que es. En la actualidad decimos ir de putas, o mejor como en Castilla ir a putas.

Cuento esto a raíz de una celebración curiosa que ha perdurado en la tradición salmantina hasta la actualidad y cuyo origen proviene de aquellos momentos reguladores de la prostitución en Salamanca, y que llamaba mucho la atención de los foráneos. Me refiero al Lunes de Aguas. Hoy se ha convertido en una fiesta popular donde, sobre todo los jóvenes, se reunen a las orillas del Tormes a comer el típico “Hornazo” y disfrutar del campo.

El origen de éste lunes se remonta a Felipe II quien estableció la obligación de que las mujeres que residian en la “Casa de Mancebía”  abandonaran dicho lugar durante toda la Cuaresma, para evitar tentaciones carnales. Así pues eran trasladadas al otro lado del río, en la zona de Tejares y allí quedaban al cuidado del “Padre Putas”. Este exilio forzado duraba hasta el lunes siguiente al lunes de Pascua, y en dicho día el Padre Putas acompañaba a los estudiantes a recogerlas atravesando el río en barcas. Como quiera que ellas agitaban alegremente unas ramas acabaron conociendose como “rameras”. Y los rescatadores aprovechaban el momento de alegría para organizar una fiesta que se  convirtió en el citado “Lunes de Aguas”.

Tan importante ha sido en Salamanca la prostitución, que incluso hay una calle que lleva el nombre de una afamada prostituta de los años 60. En esa década y anteriores la buena señora, ya mayor y en declive profesional, atendió a la formación sexual de varias generaciones de jóvenes salmantinos, quienes al salir del colegio tenían unas actividades extraescolares más atractivas que el inglés o la informática. Acudían a la casa de dicha mujer en tropel y creo que a veces con la “recolecta” de los amigos para que uno de ellos tuviera ocasión de iniciarse en la magia del sexo. Ella actuaba más como una madre y maestra que como puta propiamente dicha. Así que con cariño y paciencia les enseñó a la mayoría a lavarse antes y después, con jabón de tajo, les daba toalla limpia y les trataba con todo cuidado de que no “pillaran” nada malo. Esas generaciones, agradecidas, le dedicaron una calle cuando la democracia se instaló en España y se cambiaron los nombres de muchas calles . 

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

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