La Gripe

gripe A

 

Estamos en invierno, y ello hace que los descensos de temperatura permitan sobrevivir más tiempo a los virus que originan la GRIPE. Este año parece que ha sido algo más virulenta que en precedentes debido a la actividad del INFLUENZA  A(H1N1),  y los medios se han hinchado de hablar de ella como mandan los cánones de la actual forma de hacer periodismo…

Sin embargo han tratado de calmar a la población ante esta epidemia que, según mi médico de cabecera, ya ha dado muestras de estar en retirada puesto que el número de pacientes que acuden a la consulta es cada día un poquito menor. Y no dudo de que está en lo cierto. ¿Quien mejor que el facultativo para ver el día a día de su atención primaria?.

En casa ya la hemos pasado dos miembros y realmente ha sido un rosario de pañuelos, toses y ligera fiebre, acompañada de dolores articulares y postración general, pero que no ha ido a mayores afortunadamente.

En general somos reacios,o sencillamente no tenemos en consideración la posibilidad de vacunación en la temporada idónea para ello, y nos exponemos al contagio sin ninguna medida de prevención. Seguimos haciendo vida normal, nos subimos al transporte público rodeados de virus que circulan a su antojo en el ambiente, y facilitando su dispersión a través del aire acondicionado. Nos aferramos a las barras de sujeción en las que antes ha habido una mano que previamente se sonó los mocos con un pañuelo de algodón de celulosa y dejó millones de virus esperando al próximo transmisor. Y compartimos espacios en el trabajo con gente que se resiste a tomarse unos días de baja para no perder unos preciosos euros que le serían descontados de sus haberes…

Hace mucho tiempo que comenté una anécdota sobre la transmisión de determinadas afecciones, y cómo se contabiliza el número de personas afectadas, para considerar que se está frente a una epidemia o bien a una pandemia.

Hoy en día es tremendamente difícil aislar una enfermedad contagiosa y dejarla reducida a una muestra de población concreta, focalizada en un grupo reducido, y tratarla de manera intensiva, evitando su propagación a amplios sectores de la sociedad. Viene a mi memoria el origen del Decamerón de Bocaccio, en el que un grupo de personas se retiran a una villa en Florencia para escapar de la epidemia de Peste Bubónica, y así van contando cuentos para entretener la estancia monótona mientras dura su reclusión.

En la actualidad esto no encaja con nuestra forma de vida, hay que mantener la actividad, el comercio, la producción, y los viajes sin interrumpir ni un instante nuestros “compromisos” laborales o sociales. En según qué ámbitos está hasta mal visto que alguien deje de lado sus obligaciones por causa de un “simple” catarro, que luego no es tal y resulta ser una gripe. El círculo del contagio está completado y un solo transmisor ha podido inocular el virus a cuantos  hayan podido estar en contacto con él…

Se dice que una gripe se cura en siete días sin recibir medicación, mientras que tan sólo dura una semana si se administran fármacos (es lo que tienen los virus). No obstante las complicaciones que pueden surgir en el transcurso de la misma tal vez requieran de tratamiento específico.

En cualquier caso sólo un médico puede hacer un correcto diagnóstico de lo que nos aqueja, así que ante la menor sospecha de que hemos “agarrado” la gripe, acude a tu médico, guarda reposo durante unos días, y si al tercer día la fiebre no cesa o no se nota una leve mejoría en los síntomas, hay que volver para que pueda determinar si es momento de atacar infecciones bacterianas que hayan podido surgir debido a la merma de nuestras defensas naturales. Y al que no le parezca bien que le pongan cintas…

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

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