Lee que algo queda

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Tras el descalabro cultural que, una vez más, ha cosechado nuestro sistema educativo, el Presidente del Gobierno ha encontrado la causa última de nuestra “incultura”: La culpa es de nuestros abuelos. ¡Un poquito de respeto, por favor!.

Debo reconocer que mis cuatro abuelos eran practicamente analfabetos. Mis padres, y la gente de su generación, tuvieron una infancia muy dura que les obligó a trabajar desde niños (más o menos con 13 años) así que sus posibilidades intelectuales se vieron cortadas por la necesidad de aportar algo de esfuerzo en la supervivencia de la especie. Vamos que si querían comer tenían que “currar”.

Sin embargo tenían todos muy claro que su sacrificio personal haría que sus descendientes pudiesen acceder a algo tan importante como es la educación. Así fué mi caso. El trabajo ímprobo de mis padres (emigración incluida) hizo que tanto mi hermano como yo tuviésemos los medios para poder estudiar y hacernos unos “hombres de provecho”.

A base de becas, desde que comenzamos el bachillerato, y durante nuestros estudios universitarios, conseguimos dar el gran salto cualitativo en el seno de una familia humilde: Ya éramos “gente de carrera”. Mi hermano es médico y yo ya sabeis que al final me hice piloto.

No somos ningún caso excepcional, somos unos más del montón. Nuestra generación fué la primera que tuvo opción de acceder a la universidad de forma masiva. Se comenzaron a arbitrar una serie de medidas para facilitar el acceso a la universidad a las capas sociales menos pudientes: becas, residencias estudiantiles, nuevas carreras, etc. Así que se consiguió “masificar” la universidad y que pudiese estudiar todo aquél que tuviese interés en hacerlo.

Pero había una “cultura” de fondo que ayudó a que ello fuera posible. La universidad era la forma de escapar de un destino que no siempre era justo con las capacidades personales de los humildes. Se aplicaba aquello de “el que vale, vale, y el que no…”.

Ahora la “necesidad” de estudiar, o cuando menos adquirir cultura, ha quedado relegada en un plano muy inferior en la escala de valores de nuestros jóvenes. Ahí si que somos nosotros los culpables, no nuestros abuelos. No hemos sabido transmitir a nuestros hijos los mismos valores que nos impulsaron a nosotros a “luchar” por nuestro desarrollo.

A mí siempre me ha entusiasmado la lectura y ya comenté que soy un mal lector porque “devoro” libros de cualquier temática. Me da lo mismo un periódico que las ofertas del supermercado, una novela histórica que un ensayo sobre la mosca “cojonera”. La cuestión es leer. A mis hjos siempre les hemos premiado sus buenas notas regalándoles cosas extrañas: LIBROS. Cuanto mejor nota más libros. ( Y no me remuerde la conciencia). Soy así de mal padre.

Así que, Sr. Zapatero, deje en paz a los abuelos, bastante tuvieron con lo suyo. Tampoco culpe a otras generaciones de políticos, cuyos sistemas de educación han sido sistemáticamente modificados, ahora Ud. tenía la oportunidad de haber hecho algo mejor que  los que critica, y sin embargo prefiere crear ¿nuevas? asignaturas, diluir la historia española en “historietas” locales, permitir que pasen de curso sin apenas saber leer…

Le aseguro que mis abuelos no tienen la culpa de sus “soluciones” y yo, que me considero bastante “cultivado” y motivado al estudio, tampoco. Así que asuma su “fracaso” en su sistema educativo y promueva leyes que respondan a las necesidades reales de los ciudadanos. La educación, la cultura, la formación, son las bases para el desarrollo social. Dé medios para desarrollarse intelectualmente a quienes tengan aptitudes para ello. No socialice la incultura. Para ser todos iguales no hace falta ningún esfuerzo, ya lo somos. Todos unos burros. Para mejorar hace falta estudiar y eso requiere mucho trabajo, casi tanto como el que hicieron mis padres y mis abuelos. A mi me gustaba estudiar, así que eso no tuvo mucho mérito. 

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

4 pensamientos sobre “Lee que algo queda

  1. Pingback: Zaragózame! | A leeerrrr.

  2. uno de los problemas con todo esto de la educación es que los que menos poder de decisión y a los que menos se les escucha es a los propios profesores de los institutos. se regulan leyes por parte de personas de la administración que apenas tienen que ver con la educación diaria y la realidad de las aulas.
    anda que no tengo amigos profesores y yo mismo soy didacta y ya ves… con enseñar a leer a los chavales (en el instituto) ya es todo un logro. ahora ya se sale del instituto sin saber comentar un texto.
    el sistema no funciona. pero volverán a regular y la volverán a cagar porque nunca se escucha al profesor. ni alumnos, ni padres ni el propio sistema del Estado.
    así que bueno… los profesores cobran su sueldo de funcionario y que pasen rápido las clases y el mes para cobrar. y que guai, cuántas vacaciones. lo mismo que busca todo el mundo en sus trabajos.
    ¿la educación? claro, claro.
    sólo hay que darse una vueltecita por europa y ver los años que nos llevan de adelanto.

  3. a Jio: Maldita educación ésta. Siempre he considerado a los maestros como la pieza clave para una sociedad “culta” y ya ves a lo que les han llevado, al funcionariado. Todavía hay gente con vocación en la enseñanza, pero los tiempos no ayudan a la “educación”.

  4. Yo con esto de las encuestas nunca termino de fiarme, máxime cuando la noticia que transmite tiene una connotación negativa. En estos casos los medios de difusión omiten detalles que puedan disminuir el impacto sensacionalista de la misma y señalan los que da más audiencia.

    No creo que se lea tampoco.

    Saludos avinagraddos.

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