Maestro-Educador

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(Fotografía: Museo Pedagógico de Aragón)

Cuando leí el texto que os propongo hoy, ya había escrito sobre mi visión de los maestros.El mismo aparece como bienvenida en la página del Colegio Santa María del Pilar de Zaragoza (Marianistas). Merece la pena constatar la visión de un educador en estos días donde se lo estamos poniendo bastante dificil con los cambios de la ley de Educación.

Vaya por todos los maestros y “profesionales de la educación”.

UN SALUDO DE BIENVENIDA AL CURSO 2007-2008

¡Educadores y maestros!

Las palabras dicen más de lo que significan y es preocupante la vergonzosa sustitución de “maestro” por ‘profesional de la educación’ o “educador” por ‘enseñante’ u otros eufemismos tecnocráticos. Quizá por eso la sociedad de hoy corre el peligro de matar al maestro y es necesario que lo reivindiquemos.

Ser maestro es convertir el conocimiento en experiencia y la información en vida compartida con el alumno. Allá donde se produce este milagro que nos transforma en personas, allá hay una escuela y un puñado de maestros. Si además tiene muchos ordenadores por alumno mejor que mejor, pero son los humanos quienes educamos y nos educamos. La educación es la puerta de todos los derechos humanos y de todas las responsabilidades.

Ser educador es poseer profesionalidad y fortaleza ética. Es tener valores fuertes, –paz, justicia–, incorporados a la propia constelación moral y poseer recursos para contagiarlos a niños y adolescentes. Es ser capaz de posicionarse como modelo de vida, sin sobreactuaciones. Conectar con lo que sienten y viven los jóvenes, con sus miedos y esperanzas; creer siempre en sus posibilidades y en que algo dentro de ellos es poseedor de un germen de vida y victoria sobre sí/sobre nosotros mismos.

Ser padre, madre, maestro y educador es ser capaz de señalar rumbos y marcar pautas a hijos y alumnos (decir sencilla y rotundamente no o sí), no apoyados en la pequeña parcela de poder que le otorga su responsabilidad (y que, si se ejerce con prepotencia termina volviéndose contra uno mismo) sino por la autoridad que dimana de sus actitudes serviciales, de su entrega, de sus gestos de humanidad y cordialidad, de sus palabras esperanzadoras e impulsadoras que levantan y aúpan a los abatidos y fortalecen a los débiles.

Ser padre, madre, maestro, educador es cultivar las habilidades para la comunicación y la empatía, la sindéresis, esa especie de inteligencia intuitiva que nos hace capaces de juzgar rectamente lo que se ve e interpretar las circunstancias con acierto. Es dar carne y vida a la etimología de la palabra in-signare, hacer señal, ser portador y dador de claves y señales y símbolos; transmitirlos como se transmiten los recuerdos y las leyendas (eso, lo que hay que leer…) que nos han forjado y nos proveen de mitos e historias que dan sentido y significan.

Necesitamos educadores… ¿te apuntas?

Jesús Ángel Viguera

ZARAGOZA, Septiembre de 2007

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

2 pensamientos sobre “Maestro-Educador

  1. Hola.
    Soy estudiante del último curso de educación social y me gustaría que me informara sobre sitios donde pudiese trabajar en Zaragoza. Me traslado a la ciudad en agosto.
    Un saludo y gracias de antemano.

    Eva.

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