Mecánico Rada (Cap. III su lado humano…)

Hay que destacar que por encima de héroe y de sacrificado soldado, era también un hombre. Un hombre joven al que le sorprendió el éxito y la fama con tan sólo 24 años. Lógicamente eso le llevó a disfrutar de la vida de una forma total durante su estancia en Sudamérica.

Ya se podía intuir lo que ocurriría una vez logrado el reto antes de salir desde Las Palmas rumbo al oeste. Los recibimientos multitudinarios eran sólo un anticipo de lo que les esperaba en Río de Janeiro, hasta tal punto fué el “fervor” femenino hacia ellos, que el propio Ramón Franco hace alusión en su libro, De Palos al Planta, donde dice: ” Rada acaba de llegar y está tan desmejorado debido a las malas noches que le hacen pasar que no da pie con bola”.

Durante su estancia en Río llegaron a desaparecer Ruiz de Alda y Rada y puesto que éste último no aparecía, el propio jefe de la policia fué requerido por R. Franco para que lo encontrara. Una vez localizado, el aspecto físico que presentaba demostraba que había llegado al límite de sus fuerzas, obligando a poner un policía en la puerta de su habitación del hotel para evitar el acceso de más “admiradoras”. El “cuidado” con el que le tuvieron que tratar para conseguir recuperarlo físisicamente hizo que se le prohibiese bajar del crucero Montevideo en el cual habían sido transportados hasta Uruguay. Todo ello hizo que su “halo” de misterio aumentase el deseo de las damiselas por conocerle “en vivo y en directo”.

Ya de vuelta a España se decidieron a llevar a cabo un reto todavía más complicado: Dar la Vuelta al Mundo con un hidroavión mayor que el Plus Ultra, un avión de cuatro motores que se bautizó como NUMANCIA. El intento tuvo lugar en la bahía de Cádiz y así el 1 de Agosto de 1928 despegó con sus cuatro tripulantes: Ramón Franco, Ruiz de Alda, González Gallarza y Pablo Rada. Tan sólo dos horas después del despegue sus sueños se vinieron abajo por la avería de la conducción de gasolina hacia los dos motores traseros, por lo que amerizaron próximos al cabo de Santa María.

A partir de entonces Pablo Rada se licenció del ejército para dedicarse al negocio automovilístico obteniendo a su vez el título de piloto civil en el aeródromo de Getafe.

Mantuvo la amistad con Ramón Franco y participó con él en la sublevación de Cuatro Vientos del 15 de Diciembre de 1930 y hubo de exiliarse en París. Pudo regresar a España tras la proclamación de la II República, pero le fué denegada la posibilidad de entrar como piloto militar de complemento y se dedicó a la política, siendo militante de izquierdas y combatiente como republicano durante la guerra civil, finalizada la cual tuvo que volver a exiliarse, ésta vez en Iberoamérica.

Su regreso del exilio le fué autorizado en 1969 por el General Franco, por cuestiones de salud, ya que se encontraba aquejado de la enfermedad que fué la causante de su muerte el día 18 de Abril de 1969 en el sanatorio militar de Los Molinos.

Tras su muerte, Franco le otorgó el empleo de Comandante Honorífico del Ejército del Aire. Extraordinario reconocimiento para alguien que había combatido contra su propio Alzamiento.

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

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