Naúfragos

(autor: Ben)

No es que me refiera a ninguna serie, ni a la película El Lago Azul con Brooke Shields todavía una niña, o la de Tom Hanks , pero es que los hombres, en situaciones extremas, somos muy poco prácticos y nos dejamos llevar por los impulsos más primitivos…

Había una vez un hombre, que después de haberse peleado con su última novia, decidió ir de vacaciones. Se fue en un crucero y lo pasó estupendamente hasta que se hundió el barco.

Naufragó a una isla desierta, no había nada. – sólo bananas y cocos. Después de unos 4 meses, estaba sentado en la playa cuando ve que se acerca remando en un botecito la mujer más hermosa del mundo. El hombre no se lo puede creer y le pregunta:
– ¿De dónde has venido?. ¿Cómo has llegado hasta aquí?.
Ella le responde :
– remé desde el otro lado de la isla donde estoy instalada desde que naufragué cuando se hundió el crucero en el que iba de vacaciones.
Y el diálogo continúa.
-¡Qué increíble! ¡Qué suerte que tuviste que un bote te llevó a la costa!
– Oh, éste bote. ¡Yo hice éste bote con materiales crudos de la isla!. Los remos fueron hechos de ramas de árboles. Entretejí el fondo del bote con hojas de palmeras y los lados del bote fueron hechos superponiendo hojas de gomeros. Los dos extremos los recubrí con hojas de eucalipto
– Pero dónde encontraste las herramientas?
– Ah, eso no fue ningún problema. En el lado sur de la isla hay un estrato muy inusual de roca aluvial que se ve expuesto. Lo trituré y quemé los trozos a una determinada temperatura en el horno de
barro que me hice. Se convirtió en una especie de hierro dúctil y eso usé para hacer las herramientas.
El hombre queda anonadado.
– ¿Qué te parece si remamos hasta mi casa? Le dice ella.
Luego de un rato de remar, llegan a un pequeño embarcadero. El hombre no puede creer lo que ve. Delante hay un camino hecho de piedras lisas que llega a un hermoso bungalow pintado en azul y blanco.
Mientras que van caminando hacia la casa, ella dice:
– No es nada del otro mundo, pero yo la llamo ‘mi casa’. Por favor, siéntate. ¿Que te doy de beber?
– Nada , gracias. No soportaría tener que tomar jugo de coco una vez más. Es lo único que he bebido en todos estos meses, no lo soporto más.
– Ah!, pero no es sólo jugo de coco. Yo me hice una pequeña destilería para destilar alcohol. ¿No te gustaría una piña colada?
Tratando de disimular su total asombro el hombre acepta y se sientan a charlar. Luego de haber charlado un rato y haberse contado sus historias, ella le dice:
– Me voy a refrescar un poco y a ponerme algo más cómoda. ¿A ti te gustaría darte una ducha y afeitarte? Hay una navaja en el armario del baño.
A estas alturas el hombre ya no cuestiona nada. Va al baño y encuentra una navaja muy afilada hecha de hueso de tortuga con un mecanismo de eslabón giratorio.
El hombre piensa : “esta mujer es INCREIBLE. Que más tendrá para sorprenderme?
Al volver a la sala, encuentra a la mujer vestida sólo con hojas de viña puestas en lugares estratégicos y oliendo a perfume de gardenias. Ella le pide que se siente a su lado.
– dime, le dice ella muy sugestivamente y prácticamente echándosele encima.
– “Hemos sido naúfragos durante muchos meses. Tú has estado muy solitario. Estoy segura que debe haber algo que quieres hacer inmediatamente, AHORA MISMO, ALGO QUE HAS AÑORADO
DESESPERADAMENTE…
Ella lo mira a los ojos y parpadea.
El traga saliva excitadamente y se le empiezan a caer Lágrimas por sus mejillas y le dice.

NO ME JODAS… QUE PODEMOS VER EL PARTIDO DE OSASUNA!!!!!!!!!!!!!!

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

2 pensamientos sobre “Naúfragos

  1. Jubi, ¿cómo no se le ocurrió a la buena mujer tenerlo previsto?. Claro que a los que no nos gusta el fútbol igual le habríamos pedido una “corrida” de José Tomás…, por poner ejemplos. 😉

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