No era un hidroavión

(vía muycachondo)

El vuelo acrobático es un compendio de cualidades muy difíciles de entender. Precisión, automatización, reflejos, potencia física, concentración, valor, técnica, y un largo etcétera.

Inclinar un avión sobre el eje del mismo en un ángulo de 60º , directamente te somete ya al doble de tu peso, 2 G’s. Cada maniobra en un ejercicio de concurso está previamente “programada” en el cerebro del piloto. Se sabe todos los movimientos de manera que no piense en lo que tiene que hacer, sino solamente ejecutarlos con la mayor precisión posible, en el tiempo marcado. Palanca a izda, pié derecho, timón cruzado…

Hacer un vuelo invertido no es demasiado difícil, pero mantenerlo así se complica, ya que el cerebro tiene que mandar al revés de cómo lo hace en su posición habitual. El timón de profundidad manda al contrario si quieres subir tienes que mandar bajar. Hacer un giro en ocho tiempos “marcados” en los que se vea el angulo a 45º, luego a 90º, etc, hasta completar un giro sobre el eje longitudinal del avión, no es ninguna tontería. Marcar el ángulo fijo, mantenerlo unas fracciones de segundo iguales, hasta volver a la posición inicial, sin haber variado el rumbo, ni la altitud está al alcance de unos poquitos solamente.

Con cada viraje que se inicia en un monomotor, el avión tiende a perder o ganar altura como reacción al momento de inercia que ocasiona el giro del motor. Física pura (mecánica de movimientos). Si a la dificultad de todo ello añadimos ejecutarlo a baja cota estamos en un margen de error practicamente nulo. Perder sustentación por no haber pisado a fondo un pedal del timón de dirección, o unos poquitos pies que te has pasado para iniciar la recuperación, te llevan a cosas como la que muestra el vídeo. Un pequeñísimo fallo de ejcución te puede dejar fuera de la competición, y peor aún, acabar estrellándote en el agua…

La Red Bull Air Race es la competición itinerante más famosa del circuito acrobático y que va recorriendo el mundo, deparando emociones más que intensas a los espectadores, y sobre todo a estos pilotos que controlan su avión hasta más allá del límite físico y con la cabeza muy fría. Esta vez tuvo un pelín de suerte. ¡Menos mal!.

Además nosotros tenemos un campeón del mundo de vuelo acrobático, Ramón Alonso, del que ya os hablé. Así que espero que ayude a valorar lo que cuesta llegar solamente a practicarlo, no digamos convertirse en el mejor del mundo.

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

4 pensamientos sobre “No era un hidroavión

  1. Supongo que no es común que sucedan desgracias, ya se encargan las televisiones de enseñarnos las mismas durante décadas, pero ¿realmente se puede decir que el riesgo “es controlado”? o ¿se están jugando la vida?

    Para los que no conocemos el vuelo da sensación de mucho mucho riesgo.

  2. Alex, como en los test: ambas respuestas son correctas. Hay riesgo controlado, muy controlado, pero siempre que hay riesgo puede haber accidentes. O sea que también se juegan el físico. 😉

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