…¡TODOS LOS GATOS SON PARDOS!
Tal vez con los gatos ocurra eso, pero desde luego que con la Expo de noche ocurre todo lo contrario. Cuando el Sol deja de hostigar a los visitantes y el crepúsculo se adueña del horizonte, las luces hacen nacer el arcoiris dentro del recinto.
Los fuertes contrastes se suavizan y el colorido invade cada rincón y cada gota de agua presente en las fuentes. Los escenarios se llenan de nuevas caras y voces y hasta las paredes son susceptibles de ser holladas por los expertos pies de los “funambulistas”. Las sombras colaboran en el ensalmo y un aquelarre de magos del espectáculo realizan sus sortilegios para lograr el hechizo de cuantos observan sus encantamientos. Todo se hace magia blanca de la mano de la oscura noche. Y el mismo Dios tiende su mano para dar gracias por la oración de un Godspell…



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