El pabellón de Aragón es quizás uno de los más visitados y solicitados por los que vienen a ver la Expo. Obviamente juega con la ventaja de ser un edificio independiente y al que se llega muy pronto desde la entrada conocida como “Del Ebro”, desde el paseo de Ranillas.
La singularidad del mismo estriba en su concepción, aparentando ser como un gran cesto entretejido, como los tradicionales cestos de madera, a base de láminas finas y que se utilizaban para contener todo tipo de comestibles o de objetos variopintos. En este caso han colocado las “frutas de Aragón” archiconocidas por los visitantes de la ciudad desde hace años y que resultan un exquisito detalle como recuerdo “goloso” de su paso por nuestros pagos.
Si no quereis leer más aquí están las fotos de ayer.



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