Nunca me cansaré de resaltar las cualidades sonoras y arquitectónicas de este gran Auditorio zaragozano, del que todo el mundo de la musica ha oido hablar y del que los que lo han podido sentir alaban sus condiciones acústicas.
Voy a ser un poco “chauvinista” debido a la satisfacción y orgullo que me produce saber que está aquí. Todavía permanece en mi recuerdo la oposición que hubo al desarrollo de este gran proyecto, del coste de la obra, de la necesidad y oportunidad de llevarlo a cabo. Hoy ya todo aquello quedó atrás y desde entonces este “lujo”, ha pasado a ser algo más que necesario en una ciudad que ha alcanzado su mayoría de edad a la “provecta” edad de unos 2000 años.
Afortunadamente se construyó y se hizo de una manera extraordinarimente proyectada. Todo lo que en él hay invita a escuchar música en paz. Desde la luz a la calided y calidad de las maderas, la comocidad de los asientos, la perfecta visibilidad del escenario desde cualquier localidad, y sobre todo la perfecta acústica que se consiguió. Se puede escuchar hasta cuando alguien se rasca una oreja en el extremo opuesto de la sala. ¡Y no exagero!.
En estas conciciones “perfectas” es muy facil disfrutar de los sonidos que cualquier músico sea capaz de extraer de su instrumento, de la voz de un cantante sin necesidad de micro, y sobre todo dejarte envolver cuando una orquesta se lanza a emocionar a base de partituras.
Por ello os brindo estas pocas fotos del lugar donde se “cuece” la mejor audición musical del mundo.
Zubin Mehta dirigiendo a la Israel Philarmonic Orchestra y al Coro Amici Musicae del Auditorio de Zaragoza, consiguieron ayer ofrecer un concierto “redondo”.
El adjetivo tiene que ver con que en notación musical la palabra redonda es la que corresponde a una nota que llena todo un compás ( en tiempo 4/4). Pues eso es lo que hicieron ayer todos estos grandiosos músicos en el Auditorio de Zaragoza “llenar” no un compás, sino el aforo completo del mismo, y el espacio, de notas magistralmente enlazadas por todos ellos.
Un concierto de esta envergadura es un hito musical en la hitoria de Zaragoza, porque traer al posiblemente mejor director de orquesta de nuestros tiempos, ponerlo al frente de una extraordinaria orquesta, a la que acompañó un coro de unas 125 voces y con el que “brillaron” Talia Or ( soprano) y Catherine Wyn-Rogers (mezzosoprano) excelentes, hace que no sea un concierto más de los que se vean todos los días en cualquier escenario del mundo.





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