
Ayer nos tocó ver algún espectáculo en la Expo. (¡No todo van a ser ver pabellones!). Así que con antelación más que suficiente nos fuimos a ver El Hombre Vertiente en la Carpa de Inspiraciones Acuáticas. La verdad es que merece la pena verlo, más aún si te colocas de pie junto al escenario (hay que bajar por una rampa que te indican). Desde ahí eres capaz de ver con detalle las expresiones de los intérpretes mientras fluye el agua a través de sus cuerpos. Mejor no contar nada, salvo que el montaje está muy bien planteado y en la segunda parte se comprueba lo mal que tratamos a la madre tierra.
De ahí nos dirigimos a la grada que da al río para disfrutar del espectáculo que ofrece el Iceberg en el mismo cauce con su SINFONIA POETICO VISUAL. Cabe decir de él que es espectacular en el más amplio sentido de la palabra. Un inmenso escenario donde la luz y el sonido te vuelven a recordar la necesidad de cuidar de nuestra agua. Magnífico también. Ambos montajes son alegóricos ya que están dirigidos a todo el mundo, a todas las culturas y a todas las lenguas, así que en el lenguaje universal sin palabras todos podemos entender el mensaje. Agua y vida son la misma cosa. Las fotos de Melendo os dan una buenísima aproximación).
Queríamos haber visto también Zarzuela en el anfiteatro 43, pero apenas aguantamos dos canciones puesto que hacía un fresquito más que notable a la orilla del Ebro y tampoco nos convenció el que en vez de una zarzuela completa, con sus bailarines y coro y su argumento y su libreto, estuvieran sustituidos por una serie de interpretaciones individuales más o menos afortunadas. Las dos que vimos, y sintiéndolo mucho por sus solistas, no eran de un nivel muy elevado (más bien normalitos). Pero igualmente se les agradece el esfuerzo y haber elegido las piezas que en Aragón más llegan a todos los públicos. Como no podía ser de otra manera interpretaron arias de la zarzuela Gigantes y Cabezudos.


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