Llevamos dos intentos de encontrar rebollones. Y que si quieres…
No sé dónde se ocultan ni siquiera si han salido. En la verdulería de la zona los tienen muy buenos, pero yo pienso que son transgénicos, porque yo no consigo encontrar ni uno. Pero andamos en su busca y espero encontrar alguno antes de que vengan las primeras heladas.
De todos modos ha sido una mañana deliciosa con Juan, el experto senderista, un buen bocata en el pinar y un par de fotos de hongos y -creemos- que champiñones silvestres. Pero no hemos visto ni un rebollón. Así que otra vez será.
Eso era la excusa para pasear por el campo y venir con las pilas recién cargadas. Con eso hemos disfrutado del amanecer, del pan de pueblo y de una soberbia sobrasada mallorquina. Eso sí con olor a bosque y hongos… todo un auténtico lujo.





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