Alguna vez ya he contado nuestra colaboración en el reciclado de nuestros desperdicios. Tenemos la ventaja de disponer de bastante sitio como para guardar (incluso sin tener el Síndrome de Diógenes, acumular bastante papel,vidrio, plásticos,etc.) hasta que cargando el coche lo llevamos a los contenedores.
Muy cerca de la zona hay un Punto Limpio donde solemos llevar todo aquello que no “encaja” en el reciclado normal. Hoy mi mujer llevaba los botes de pintura vacíos que he gastado durante la semana pasada al susodicho punto (no tan limpio al parecer). El empleado del lugar le ha dicho que eso allí no se podía tirar, así que le ha “recomendado” llevarlos a otro lugar “especializado” (Hermanos Adiego) con la advertencia de que ahí le cobrarían por lo menos cincuenta (50 €), para que pudiera desprenderse de tan “explosiva” materia. ¡Amos, no me jodas!.
Así que la segunda alternativa de reciclado va a ser seguramente la única que nos queda, la tradicional, ¡echarlo directamente a la basura! y que se preocupe el Ayuntamiento de reciclar lo que le parezca.
Tenemos una alta conciencia ecológica en este y otros temas, siempre empapo los disolventes en papel de periódico o trapos para que se evapore y no vaya directamente al sumidero del fregadero, procuro no utilizar más bolsas de plástico de las necesarias y tratamos de consumir la menor cantidad de agua posible. Pero juro que no estoy dispuesto a pagar ni 50, ni 30, ni 20, ni 10, (como ofrecían los “charlatanes” de feria) ni un sólo euro en desprenderme de cuatro botes de pintura con restos secos de “churretones”.
Lo siento pero a tanto no llego. Intentaré compensar a la Naturaleza de otro modo más eficaz, incluso estoy pensando comprar otro árbol para plantar, aunque me cueste muchísimo más dinero que “librarme ” de los botes.


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