Tú mismo

 

 

¡Hágaselo usted mismo!. Do it yourself!… Parece fácil pero la idea tardó en desarrollarse mucho tiempo. Estamos metidos de lleno en el bajo consumo, en ahorrar gastos innecesarios y “salir del paso” con cierta dignidad. Así que se nota una vuelta a las manualidades tradicionales, corte y confección, por ejemplo.

El bricolaje ha pasado de ser una “afición” a una necesidad, en la que la “maña” se consigue a base de buenos productos que te ayudan a hacer muy fácil aquello en lo que no eres excesivamente diestro. Tapajuntas, adhesivos,  pinturas, ferretería, electricidad… casi todo está pensado para tí.

Ayer por primera vez (cabezota que es uno) cedí al influjo de IKEA. Un mueblecito auxiliar para guardar cuatro trastos que tienen que estar a mano y nunca tenían un sitio adecuado. Así que ahí estaba yo con mi caja de herramientas listo para enfrentarme al montaje del mueble. Pero, sorpresa, sólo necesité un destornillador.

Sinceramente me quedé sorprendido de cómo el diseño de todas las piezas encaja perfectamente y se acopla con una facilidad extraordinaria. Yo estaba acostumbrado a hacer el diseño adaptado a una necesidad concreta, hacer bocetos con medidas, buscar cómo resolver determinados problemas de montaje sin que se vieran las uniones y luego encargar las maderas, los acabados, herrajes… y luego a montar el puzzle que habías pensado.

Evidentemente esta facilidad de montaje se consigue después de mucho trabajo de diseño y haciendo un mecanizado de las piezas muy “pulcro”. Y el precio resulta más económico que con el método tradicional, ya que la producción a gran escala abarata el producto.

Pero ¿por qué os cuento esta milonga?, porque conforme iba abriendo paquetitos (cada pieza o módulo se embala por separado), me iba dando cuenta de la razón fundamental de su éxito, de cómo una idea aparentemente sencilla con el hagáselo ud. mismo, se ha transformado en un grandísimo negocio digno de ser “copiado” en otros sectores. La manufactura, el producto inicial transformado y casi acabado, el autoservicio, el ahorro de espacio de almacenaje, la logística y la distribución, el mínimo personal que es necesario en la tienda… todo ello y mucho más hay detrás de esta marca.

Estamos “obligados” a ser creativos, necesitamos aportar valor añadido a lo que tenemos en España, si queremos sobreponernos a los malos tiempos. En Suecia tienen madera y la transforman en muebles de conglomerado. Y aquí ¿qué tenemos?. Veamos: aceite, vino, quesos, pesca, agricultura, cuero, lana… etc.

Debería ser el Gobierno del Reino el que estableciera planes sectoriales de fomento a cualquier iniciativa que surgiera para lograr la transformación de nuestros productos de acuerdo a una política con una amplia visión internacional. Luego generar de verdad una imagen de marca de calidad, que generara demanda por sí misma y ,sobre todo, ayudar de verdad a los que emplean su tiempo en Investigación, Desarrollo e Innovación. Los tiempos están cambiando, así que nosotros debemos hacer que nuestro cambio sea para mejorar. Recortar en formación, en investigación, sólo sirve para que acabemos todos anclados al pasado. Y desgraciadamente vemos a los profesionales mejor preparados coger el petate y marcharse a donde tienen una oportunidad de desarrollar su creatividad y aportar valor en otros países.

 

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

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