Ubicuidad en campaña.

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(autor: Jorge Portalés Photo, de su galería en flickr)

Me gusta esta palabra, rotunda y sonora que una vez más define el DRAE:

ubicuo, cua.

(Del lat. ub?que, en todas partes).

1. adj. Dicho principalmente de Dios: Que está presente a un mismo tiempo en todas partes.

2. adj. Dicho de una persona: Que todo lo quiere presenciar y vive en continuo movimiento.


Eso es lo que pretenden nuestros políticos en campaña electoral, estar presentes en todas las partes y llegar al mayor Número de electores.
Hasta aquí es algo normal y lógico. Pero yo estoy cansado de campañas electorales, mi voto puede variar y varía dependiendo de muchos factores que nada tienen que ver con seguir de cerca la campaña política de ningún partido. ¡Me aburren!. Se limitan a decir sus guiones, se hacen y dejan querer por sus seguidores y al final… a votar otra vez lo que se te antoje.

Pero ahora hay que atacar al oponente, hay que derribar su imagen a costa de lo que sea, mediante un vídeo o poniendo el grito en el cielo por viajar en avión de estado. ¡Sandeces!.

Puedo afirmar rotundamente que una determinada empresa de aviación, hizo campaña política con varios dirigentes de nivel nacional. Ni sé ni me importa quién pagó los gastos, ni si se les regalaron viajes, ni si eso luego genera “valor añadido” recibiendo otro tipo de prestaciones. Al final cada uno hace lo que quiere con su tiempo y su dinero.
Lo malo de esto no es que se hagan donativos, que se dedique un medio de transporte privado para facilitar el desplazamiento de los mitineros, o que sencillamente se colabore como voluntario haciendo campaña en favor del líder de tus amores. Pero con el dinero público no hay que jugar.
Que el Presidente de Gobierno hace campaña en nombre de un partido, sin separar su condición de caracter privado de su condición política, allá él. Que tampoco ha sido el único que ha hecho este tipo de cosas, también. Pero en ningún caso debería haber sido así, porque los gastos de representación no están incluidos en una campaña electoral.
Por mi parte eliminaría todas las campañas, de todas las elecciones. Todo eso que nos ahorrábamos, y sobre todo nos evitarían un mes de suplicio con consignas sobadas y alienantes. Podríamos dedicar nuestra atención a temas menos especulativos y nos evitaríamos escuchar la gran cantidad de acusaciones e insinuaciones entre unos y otros.
Al final siempre llego a la misma conclusión: Hay que cambiar o mejorar la Ley de financiación de los partidos políticos. Si con las asignaciones que reciben para su mantenimiento no les da para hacer una gran campaña, pues que no la hagan. Y si la quieren hacer recaudando de sus seguidores, mejor que mejor. Cualquier trabajador que recibe un regalo, o pago en especies, ha de tributar por ese concepto como un ingreso más. ¿También los partidos políticos tributan por donativos intangibles?. Si un vuelo particular no se le cobra a un líder ¿lo declara el partido como un donativo?.  Si un -por poner un ejemplo- taxista tiene a bien llevar a su amiguete a dar un mítin y no cobrarle la carrera ¿es un donativo?. ¿Es un favor?. Para mí son ambas cosas. Así que habría que hacer factura y regalarla al partido.
De cualquier manera que se mire,  con un avión de Estado (financiado por todo el país), no se debería hacer campaña, en nombre de un solo partido. Otra cosa es que se dedique el Grupo 45 del Ejercito del Aire para transporte no sólo del Jefe del Estado y Autoridades en el desempeño de su cargo, sino de los representantes de todo el espectro político.

Pero eso no me acaba de convencer. El que quiera volar ya sabe… a pasar por caja.

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

Un pensamiento sobre “Ubicuidad en campaña.

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