Volar aporta valor añadido

 

 

Quedan muy lejos los tiempos de la promoción turística de España con aquello de que “SPAIN IS DIFFERENT“. El NO-DO hacía amplios reportajes promocionales entregando ramos de flores al turista X millones, se escribían canciones “de verano” como viajar hasta Mallorca, se rodaban películas con Pajares y Esteso ligando con suecas en Benidorm, y los pilotos eran considerados como una parte esencial del nuevo negocio, muy floreciente, que aportaba divisas a un país depauperado y que trataba de tirar p’alante a base de TURISMO.

Era todavía época de dictadura que por aquél entonces estaba intentando establecer las bases de un desarrollo económico basado en la oferta de Sol y “corridas”, de Tipycal spanish, y de latin lovers. Se hicieron grandes inversiones, se destrozaron kilómetros de costa, y se consiguió que la clase trabajadora tuviera garantizada la temporada veraniega, que en muchos casos era la única época en la que podían trabajar.

En aquellos momentos los españolitos de a pié no habían subido a un avión ni en sueños, porque se veía como algo inalcanzable para la mayoría y desde luego que muy caro para casi todos. Era cosa de ricos. Pero en un país pobre, cualquier ciudadano del otro lado de los Pirineos era rico comparado con nosotros. Muchas parejas de novios aprovechaban la luna de miel para hacer su bautismo aéreo rumbo a Mallorca, un viaje entonces exótico, y con aire de “aventura” al subirse por primera vez a un avión (con el riesgo que tenía). jeje

En ese boom que se vivió a finales de los sesenta, lo que contaba era incrementar cada año la cifra de visitantes extranjeros y edificar muchos hoteles donde meterlos. Se les trataba bien, se les daba todo tipo de alicientes para que gastaran cuanto más mejor y casi todo el mundo acabó sacando beneficio de aquel período. Alguno de los grandes empresarios de hostelería forjaron sus cadenas con un modesto hotel de verano, y ahora exportamos turistas allá donde ellos han ido diversificando su negocio en lugares como República Dominicana,  Mexico o Cuba.

Los pilotos de entonces trabajaban a lomo caliente, se oía hablar de que por ahí había algunos que hasta tenían reconocido el derecho al descanso y a una actividad limitada, el convenio colectivo era casi una quimera, pero funcionaban de la misma manera que el resto, como “temporeros” a destajo, cuanto más trabajo más ingresos, y en invierno a ganar lo justo para ir tirando, que entonces seguía siendo mucho más que la media de trabajadores, porque son los que al final hacían posible que vinieran esos “guiris” a dejarse la pasta en tablaos, en sangría y paellas…

España le debe mucho a Iberia y a todos sus trabajadores, pero somos un país de ingratos y olvidadizos. No digo que fueran solo ellos los que hicieron esto posible, pero una gran parte de que pudiera realizarse fue mérito suyo. Ahora volar se ha convertido en algo accesible a todos, es un medio de transporte que permite abrirse al mundo, conocer y ampliar horizontes y -por qué no- hacer negocios en cualquier lugar donde haya una mínima posibilidad, y todo ello a un módico precio.

Se ha popularizado el viaje, se ha vulgarizado diría yo, pero también hay que ser conscientes de que ese paso era necesario e inevitable. Vivimos una nueva etapa, una sociedad muy distinta a la de los años que mencionaba, pero llena de incertidumbres y, de la misma forma que antaño, buscando un nuevo modelo de negocio que permita a España seguir atrayendo turistas.

Se va a “renovar” Iberia, van a rodar muchas cabezas por mucho que digan que no, van a desmantelar una estructura tal vez obsoleta pero con mucha solera y van a montar una low cost que nada tendrá que ver con lo que fueron aquellas circunstancias. Hay mucho parloteo sobre memoria, sobre historia, sobre crisis económica y sobre desarrollo sostenible. Pero si queremos saber hacia donde queremos ir nunca debemos olvidarnos de donde venimos. Y en parte si estamos aquí, cómo hemos llegado. Así pues NO OLVIDEMOS que Iberia no es sólo una compañía aérea que aportó a España algo más que turistas, porque en su fuselaje siempre ha ido la matrícula EC, y la bandera con sus colores como embajadora de nuestro país por todo el mundo.

No quiero parecer nostálgico, ni mantenerme en contra de la tendencia a economizar gastos, tan sólo quiero que se recuerde  que todos debemos algo a esa compañía en peligro de extinción.

 

Acerca de Carlos

Piloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

2 pensamientos sobre “Volar aporta valor añadido

  1. Bueno,

    Todos los de este mundillo también recordamos que para entrar en esa compañía, si tenias un apellido ilustre era mas que suficiente curriculum para entrar. También todos recordamos como nos miraban a los demás en el cima, por encima del hombro.

    Nunca hubo libre mercado, solo monopolio, hasta hace bien poco.

    Lo que les pasa se venia venir. Se creo airnostrum y no paso nada. Se creo vueling y no paso nada. Ahora cuando ya no les queda mas remedio, muerden. Pero incluso desde el sepla están dispuestos a bajar los sueldos a los nuevos que quieran entrar, y en peores condiciones.

    La filosofia es que el que venga detrás que arree. Lo malo es que al final te acaba afectando, o no ?

    En España no hubo revolución francesa y se nota mucho. Tenemos una mentalidad de estamentos, como la edad media.

  2. Alcione, no todo fué cal, ni todo arena… Evidentemente siempre ha sido todo mejorable, pero creo que es más culpa de quienes han intentado medrar en sus empresas.
    Siempre ha habido “cortijos” (en todas), siempre hay gente dispuesta a pasar por encima, sin mirar siquiera un instante a quien arrollan. Condición humana y miserable, pero ellos siempre están “a resguardo” de las inclemencias.
    Para mí sirvió Iberia como referencia para muchas generaciones de gente de aviación. Actuó como herramienta de desarrollo, y ahora la “jubilan”.
    Ha habido tantas empresas que han desaparecido, y las que lo harán, que una más no importa… Pero Iberia, con todos sus defectos, merece al menos el reconocimiento hacia los miles de trabajadores que se han forjado en ella, y que siguen su profesión en otras marcas.
    Muchos han hecho mucho y unos pocos le van a dar la puntilla. Cést la vie… 😉

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