El repórter Tribulete invade las redes sociales

A la memoria de las víctimas del ataque en Barcelona. DEP.

Cuando niño, leía lo que entonces todavía llamábamos tebeos -no teníamos todavía comics- pero había muchas revistas de viñetas para niños, como TBO, Pulgarcito, Capitán Trueno, etc. Uno de los personajes que aparecía en Pulgarcito era el repórter Tribulete, el que en todas partes se mete, y junto a otros muchos personajes que nos hacían seguir encantados sus historietas, tenían una gran carga de sátira, crítica o moraleja…

Hoy gracias a las nuevas tecnologías, cada uno de nosotros se ha convertido en un reportero ocasional, fotografiando, filmando, inmortalizando momentos personales y en casos puntuales, cuando estamos en el centro de lo que consideramos noticia, lo subimos inmediatamente a cualquiera de las redes sociales en las que participamos, y preferiblemente en todas ellas a la vez, dando la “primicia” del suceso.

Nos hemos entrometido en el trabajo de periodistas gráficos y alimentamos a lo que se consideran los medios informativos tradicionales con millones de datos, detalles y opiniones, que la inmediatez con la que lo hacemos, impide reflexionar sobre las consecuencias que una publicación compulsiva pueda tener…

El terrible ataque cometido ayer en las Ramblas barcelonesas, es un claro ejemplo de lo que trato de criticar. Puedo llegar a entender que en unas circunstancias como esas el testigo tenga la tentación de reflejarlo y difundirlo, pero una vez que lo hace ya nadie puede parar su transmisión, que crece exponencialmente, y en unos minutos se ha hecho viral.

Aquellos que no queremos más que saber lo sucedido, de una manera objetiva y meditada, acabamos saturados y en mi caso asqueados de la repercusión mediática que se genera. No necesito ver millones de fotos de pobres personas inocentes tumbadas en el suelo muertas o malheridas, mientras las asistencias llegan a socorrerlas. Tampoco quiero que me rebocen en narraciones improvisadas de un fulano que estaba a unos metros de donde ocurrió y normalmente se suele recrear en la parte más morbosa del suceso.

A las familias de todas esas víctimas no les beneficia en absoluto ver en primer plano a cualquiera de ellas, porque el dolor no hace más que incrementarse, y hacerles sufrir en una dimensión que solamente ellos pueden calificar.

Los cuerpos de seguridad pedían a todos sensatez, evitar publicar imágenes, no dar datos que puedan ayudar a los terroristas a encontrar vías de escape… Pero nosotros nos dejamos llevar por la pasión y le damos al “subir” sin pensar en más.

No somos reporteros, ni redactores, ni periodistas, ni debemos inmiscuirnos en ello. Sigamos viviendo nuestras vidas en paz, dejemos que los días transcurran en calma, y cuando algo tan dramático como esto suceda junto a nosotros, preocupémonos de los que han tenido la desgracia de ser víctimas y ayudémosles en lo que podamos, aunque solo sea para dar consuelo, y demos gracias a Dios por habernos permitido ser solamente testigos de ello y recemos por el alma de todos los que han muerto y por la recuperación de los que han quedado heridos. Creo honesta y humildemente que con ello hacemos mucho más que subiendo un testimonio que pronto se convierte en una montaña de información, que se devora una con otra, y acaba dañando a todos.

Acerca de Carlos

Expiloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

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