Idiosincrasia

Japan Coast Guard

Hace unos días me preguntaba un joven piloto que de qué país de los que recibo creía yo que eran los mejores alumnos. Me cogió por sorpresa, ya que no creo que dependa únicamente de la nacionalidad de un determinado alumno, sino de su propia actitud y motivación personal. Sin embargo sí que hay aspectos muy generales que tienen que ver con el entorno cultural, social y económico de las personas.

Estos días estoy francamente sorprendido de cómo se están desenvolviendo cuatro pilotos japoneses que pertenecen a la Guardia Costera de Japón. Sencillamente podría decir que son lo que cualquier docente desearía tener en cualquier tipo de formación. Disciplinados, motivados, sacrificados, y perfeccionistas… no quiero alargarme en calificativos, ni menospreciar a todos los demás a los que he tenido el placer de asistir en su proceso de aprendizaje. Tan sólo trato de destacar cualidades que un maestro agradece a sus alumnos.

Tampoco es cuestión de generalizar, porque cada persona en sí es un mundo, ni clasificar en apartados estancos, ni siquiera comparar o establecer analogías ni diferencias, pero sí que hay un punto distinto en ellos.

He tratado de ver sus diferencias y analizar qué los hace ser distintos a nosotros. Y he llegado a una conclusión muy simple: Su idiosincrasia. (idiosincrasia(Del gr. ἰδιοσυγκρασία, temperamento particular). 1. f. Rasgos, temperamento, carácter, etc., distintivos y propios de un individuo o de una colectividad.).

Seguramente influye en ellos formar parte de un enorme equipo, con una gran disciplina, y con muchos medios a su disposición, pero también con una tremenda EXIGENCIA. No creo que cualquier nativo de Japón tenga posibilidades de acceder a este grupo si no tiene unas características especiales. También es verdad que ya venían previamente instruidos en lo principal, y por tanto no tiene nada que ver con cualquiera que por primera vez se enfrenta a un curso de habilitación de avión, y tiene muy poco tiempo para aprender demasiadas cosas.

El aprendizaje requiere tiempo y muchas veces las prisas nos hacen caer en el error de culpar al alumno que no “llega” al nivel en un breve plazo. La necesidad, la inmediatez, el apremio, van en contra de una buena formación. No basta con matarse a estudiar, sino que hay que posar lo aprendido, madurarlo y luego aplicarlo a cotas más elevadas. A ellos se les nota que les han dedicado tiempo, les han dado las herramientas, y ahora empiezan a utilizarlas.

No sé cómo son todos los japoneses, ni pienso que estos puedan ser una referencia de los demás, pero si nos atrevemos a imaginar el todo por la parte, podemos encontrar algo de lo que tomar ejemplo y aplicarnos el cuento a nuestra forma de comportamiento social. Si realmente queremos cambiar las cosas, tenemos que empezar por la forma de entender lo que significa la formación, el desarrollo, el crecimiento, la responsabilidad compartida y un larguísimo etcétera, en lugar de tirarnos los trastos a la cabeza. ¡Manos a la obra!.

Acerca de Carlos

Expiloto de líneas Aéreas, aficionado a las artes: Pintura, Literatura, Música, Fotografía, con ganas de divulgar aquello que he vivido a lo largo de mi experiencia profesional y humana..

2 pensamientos sobre “Idiosincrasia

  1. Tienes razon en cuanto dices. Algun dia haremos, ya que todos hemos sido alumnos, una reflexion buscando la misma idiosincrasia en los docentes. Todo hemos tenido algunos maestros “Disciplinados, motivados, sacrificados, y perfeccionistas” y otros bastante alejados de todo ello.
    El aprendizaje es siempre cosa de dos.
    Un abrazo campeon

    • Claro que sí Joaquín. Creo que todos tenemos en nuestra memoria la imagen de un maestro, un profesor , exigente y entregado, pero sobre todo amante de su labor. Veíamos su pasión y cómo trataba de transmitir esa ilusión. Y sólo nos quedamos con el recuerdo de aquellos que nos ayudaron de verdad a seguir creciendo. Del resto ni fú ni fá. 🙂

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