Ay los mineros, y la minería, qué diferentes de la mina de Antonio Molina y de su orgullo de minero.
No había tenido ocasión de hablar de la maravillosa salida de su entierro de este grupo de gente que tienen que «certificar» que no están muertos. A veces la burocracia es pasmosamente rápida a la hora de certificar una defunción o desaparición. En cualquier caso ¡¡bienvenidos a la vida a todos!!.
Pero mejor que yo nos lo dice dice Koldo Aldai (desde su Artegoxo.org) que debería haber CHANCHITOS PARA TODOS. Hay que pensar en grande para hacer cosas aparentemente pequeñas. Gracias Koldo. La lástima es que, sólo 33 personas de los 925 millones que están enterradas en la necesidad, hayan salido a la luz. Pero por algo se empieza.
Jubi, aquí conté con más detalle lo que sentía…
https://alasdeplomo.com/sismologia-espanola/
Jubi, ¿quién dijo miedo?. Una de las cosas que más me han sobrecogido fué una visita a la cueva de los verdes en Lanzarote. Me dejó una linterna la guía del grupo y me metí a buscar el centro sismológico instalado en ella. En soledad, en mitad de las galerías de lava, a oscuras (apagué la linterna), y sentí más opresión que en toda mi vida. Merece la pena probar el límite personal para entender el valor de este tipo de personas, mineros, alpinistas, espeleólogos… y darles el mérito que tienen al convertir en normal lo que para mí es espeluznante. 😉
Soy minero…
Si antes tenía fobia a las alturas, ahora tengo miedo de las profundidades.
Después de ver e imaginarme todo lo que han pasado casi me produce pánico bajar al sótano a buscar mi coche.